EL MATRIMONIO BELLO

¿Que es un hogar cristiano?

 

capitulo uno

MATRIMONIO – Fue Su idea Vamos a pensar juntos acerca del matrimonio cristiano. El matrimonio fue idea de

Dios. Vamos a mirar lo que hace a un matrimonio Cristiano y a un hogar Cristiano. ¿Qué significa estar casado desde el punto de vista de Dios? ¿Cual es el deber de cada miembro de la familia? Según la Biblia, ¿qué debe hacer cada miembro para mantener una apropiada perspectiva cristiana y su responsabilidad como parte de la familia? Vamos a comenzar donde Dios comenzó todo. Le llamamos “Matrimonio”.

El Matrimonio es la única Institución que nos ha venido desde el otro lado de la caída del hombre en el Jardín del Edén (Génesis 2:21-25). Dios ordenó el matrimonio antes de que el pecado entrara en el mundo e intentó que fuera la más plena, la más rica y la más gozosa vida en el planeta Tierra. Si falla en serlo, la falla no está en la Institución misma sino en aquellos que entran en ella descuidadamente y fracasan en cumplir sus condiciones. De hecho, el matrimonio es tan importante en el plan de Dios que El hace una comparación en la carta a los Efesios entre el Matrimonio y la Iglesia. “El esposo es la cabeza de la esposa, así como Cristo es la cabeza de la Iglesia; y El es el Salvador del cuerpo. Por lo tanto, como la Iglesia está sujeta a Cristo, así las esposas deben estar sujetas a sus propios maridos. Esposos, amen a sus esposas así como Cristo amó a la Iglesia y se dio a sí mismo por ella... Así los hombres deben amar a sus esposas como a sus propios cuerpos. El que ama a su esposa, a símismo se ama” (Efesios 5:23-25; 28). La Iglesia debería ser un reflejo del hogar, y el hogarun reflejo de la Iglesia.Chequeo Pre-Matrimonial Las expectativas para el matrimonio varían en muchas maneras. Algunos se casan por motivaciones equivocadas tales como: atracción física, seguridad financiera, seguridad física, estabilidad emocional, compatibilidad sexual, para liberarse de los padres, escapar de un hogar malo, una pobre auto imagen, aprobación, y la lista continúa. Tarde o temprano estos motivos se manifestarán y pondrán el matrimonio en peligro. Cada uno debería ser absolutamente honesto y abierto con el otro antes de casarse. Deberían tener la libertad dehacerse preguntas ya sea de lo social, espiritual, físico o cualquier cosa que pudiese ser una parte del pasado del otro. Honestamente preverán futuros impactos que podrían salvar su matrimonio. De hecho, cada relación romántica requiere la prueba del tiempo, como así también la prueba de una separación ocasional. Esta es una práctica fundamental para determinar la Voluntad de Dios. Tiempo separados hará crecer el corazón más cariñoso, yasea en aquel con quien planeas casarte o por alguien más. Asegúrate que tu relación haexperimentado la prueba del tiempo.Dios planeó que muchas de nuestras necesidades individuales se suplan a través del matrimonio. La necesidad de compañerismo, familia, aceptación social, intimidad sexual ymuchas otras necesidades son logradas a través del matrimonio. “Por eso dejará el hombre a su padre y su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne” (Efesios 5:31).

Dios ordenó el matrimonio para el confort, la felicidad y el beneficio de la humanidad. Es parte del plan original de Dios. No es una relación que ha evolucionado. No es una costumbre en la cual el hombre cayó en los tempranos días de la raza humana. No es un mero arreglo o relación que es temporario y hecho por hombres. Es de orígen Divino como parte de la creación de Dios, que Dios ordenó para ser una obligación de por vida del uno para el otro. “Lo que Dios unió no lo separe el hombre” (Marcos 10:9). Es Su Institución Ordenada para que los hombres y mujeres se unan en una relación física y emocional y tengan el privilegio de traer niños a este mundo.

No hay relación sobre la tierra tan cercana y sagrada como la relación de matrimonio.

Sobrepasa a la relación de hijo a madre o padre. Nuestro Salvador, Él mismo, determinó que el hombre debe dejar a su padre y a su madre y unirse a su mujer (Génesis 2:24). Esto no debe ser tomado en el sentido de que un hombre sea negligente con su padre o madre, lejos sea de eso. Esto significa que la relación matrimonial y sus obligaciones están primero. Desde el momento en que un hombre y una mujer se paran ante el altar matrimonial, su más alto deber es el uno para con el otro.

Un Ministro del Evangelio debería consumar el matrimonio cristiano. Es una ceremonia tan solemne, tan cargada de posibilidades de bueno o malo, tan ligada con el destino eterno de las vidas de personas, que un modo frívolo o de mal gusto en ella no debería ser tolerado. En el matrimonio, dos corazones y dos vidas se unen, llegando a ser una por el resto de sus vidas. Este fue el plan original de Dios para el matrimonio antes de la caída del hombre en pecado. “Por tanto, dejará el hombre su padre y su madre y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne” (Génesis 2:24). Uno es el único número que no es divisible.

Aquí tenemos una famosa frase que nos da la perspectiva de Dios sobre el matrimonio.

“Si Dios hubiera querido que la mujer gobernase sobre el hombre, la hubiera sacado de la

cabeza de Adán. Si la hubiera diseñado para ser su esclava, la habría sacado de sus pies. Pero

Dios sacó a la mujer del costado de Adán, para que fuese su ayuda idónea y co-igual con él”

(Agustín).

Compromiso

El matrimonio es un vínculo que solo puede ser disuelto por la muerte. La ceremonia se enfoca en un pacto entre dos personas que intercambian votos y se prometen uno a otro

“amor, honor y cuidado hasta que la muerte los separe”. La ceremonia anticipa exclusivo compromiso de futuros eventos a pesar de lo que pase. “Para mejor o para peor, en enfermedad o en salud, en pobreza o en riqueza.” Estas dos personas se presentan ante Dios y hacen un pacto que solamente la muerte puede anular. No nos resulta difícil pensar que los

ángeles del cielo se anuncian sus canciones y se admiran silenciosamente mientras votos santos son tomados, y dos corazones y vidas son unidos por designios Divinos. Una ceremonia tansanta, tan sagrada, tan llena de destino que como cristianos, debería ser hecha en la presenciade cristianos que entiendan lo sagrado de la ocasión. Que no seamos culpables de tratarlivianamente el plan divino. ¿Qué les espera a estas dos personas si para ellos el matrimonio es probar la bendición que Dios intentó que fuese? ¿Qué deben tener ellos en sus corazones? ¿Qué sustentará esta nueva relación? ¿Habrá algunos ajustes o conflictos? Vamos a considerar algunos de ellos.

Flexibilidad y Entendimiento

Cada pastor de una iglesia sabe la verdad de esto. Cuando dos vidas se unen, hay, necesariamente, por un tiempo, un ímpetu de vida contra vida. Todos nosotros procedemos de diferentes trasfondos, familias, temperamentos y personalidades. Muchos ajustes deben

ser hechos, y cada uno debe tener mente y corazón entendidos para combinar estas relaciones

juntos. Se debe empezar por entender que hay una gran diferencia entre la manera de pensar

de un hombre y la de una mujer. Cosas que son importantes para una mujer son

insignificantes para un hombre, y cosas que son importantes para un hombre son

insignificantes para una mujer. Rápidamente se descubren aquellos hábitos, gustos e

inclinaciones que difieren mucho más ampliamente que lo que pensábamos durante aquellos

maravillosos días de cortejo de novios. Si ambos fueran idénticos, el matrimonio rápidamente

se tornaría aburrido. Dios nos hizo diferentes para que pudiéramos complementarnos uno a

otro mientras maduramos.

La mejor manera de hacer estos ajustes es usar frecuentemente las siguientes cinco palabras: “Lo siento, perdóname, te amo.” Un versículo para fortalecernos en esto es: “Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse” (Santiago 1:19). Al descubrir tantas diferencias, algunas parejas a veces crecen descorazonadas y concluyen al fin que su matrimonio fue un espantoso error. Entendamos una vez más, que el matrimonio requiere sacrificio y ajustes del uno para el otro. Es fácil olvidar cuan maravilloso fue y cuánto estabas enamorado antes de casarte. De nuevo, el matrimonio es un plan Divino que fusiona dos vidas en una, y lo va haciendo un día a la vez, comienza a madurar y complementar uno al otro en cada cosa que hagas. Como alguien ha dicho, “Tu nunca conoces realmente una persona hasta que vivas con él o con ella, y comenzar a conocerse es el gozo de la vida matrimonial.”

Déjame ilustrarte cómo funciona todo esto. ¿Has estado parado y observando cómo dos cursos de aguas confluyen para formar uno sólo? Uno puede ser una corriente barrosa y la otra de aguas claras. Donde las dos corrientes se encuentran se observa una línea divisoria.Al seguir la nueva corriente, te sorprenderá encontrar que dentro de una comparativa corta distancia todos los signos de distinción se pierden. Las corrientes han sido completamente

fusionadas. Así es cuando dos vidas se fusionan en matrimonio. Unión y perfecta mezcla nunca pueden forzarse. Vienen tranquila y gradualmente - pero vendrá – y sus vidas juntas serán más finas, más nobles y más fuertes que si no hubiera habido diferencias para vencer.Cada uno habrá ganado una victoria moral sobre su propia alma, y la vida unida en el Señor Jesucristo traerá calma y aguas tranquilas a una maravillosa relación.A veces, en medio de tu frustración y autocompasión, el diablo tratará de destruir la relación. Una palabra que una pareja cristiana nunca debería considerar o discutir es la palabra “divorcio”. Nunca es la respuesta. Es la mentira del diablo para hacerte pensar que todos tus problemas se resolverían. Si has buscado la voluntad de Dios y Él los ha unido, con Su gracia y guía, y tu perseverancia, tu puedes hacer que funcione. Cuando mires atrás, años después, entenderás el vínculo del verdadero amor en el matrimonio y te regocijarás en la maravillosa relación que tienes. Todo lo que se necesita es un poco de sabia paciencia. Si cada uno es paciente y pensativo hacia el otro, el ajuste ocurrirá muy rápidamente, descubrirás que el matrimonio, cuando estás en el centro de la voluntad de Dios, es la másmaravillosa relación sobre la tierra.

Determinación

Edificar una relación matrimonial no es fácil. Deberán haber menos pensamientos de felicidad y más pensamientos del simple y desadornado trabajo de matrimonio. Cuando un científico se mantiene en silencio por años en el laboratorio de investigaciones, cuando un niño nace lisiado y algún corazón de madre es encadenado al pequeño sofá de sufrimiento, no les presionamos con tontas inquisitorias como si son felices o no. Tal pregunta sería uninsulto. El matrimonio es una obligación a través de la cual debemos mirar. Debemos mirarantes de saltar, y habiendo saltado, estamos para permanecer comprometidos al poste del deber. Nunca hubo un matrimonio que podría haber posiblemente sido un éxito o un matrimonio que podría haber posiblemente sido un fracaso.Nadie tiene derecho a la felicidad hasta que la gane por devoción, coraje y autosacrificio. Estas tres cualidades traen la felicidad y el gozo que Dios pensó para dos que llegan a ser uno en Él a través del matrimonio. “Sometiéndose unos a otros en el temor de Dios” (Efesios 5:21). La felicidad no es una meta motivacional. Ella cambia como el viento. La felicidad es el resultado de la obediencia en hacer la voluntad de Dios de acuerdo a la Palabra de Dios. “Porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.” (Filipenses 2:13-14). Para la pareja cristiana, el matrimonio debería ser una nueva vida existente en dos personas.Si la felicidad es la primera búsqueda y se la hace la meta final del matrimonio, ella elude la febril búsqueda y escapa. Si, de todos modos, el hombre y la mujer se ciñen a sí mismos a la aventura del matrimonio por convertirse en sacrificiales, pacientes, perdonadores y determinados a hacer un éxito de la aventura a cualquier costo, entonces ellos encuentran

felicidad. El matrimonio es un medio de gracia, no una superficial felicidad humana.Recuerda, el matrimonio es un triángulo. En los puntos de la base, estás tu y tu cónyuge. En el punto superior del triángulo está Dios. Si te acercas a Dios, automáticamente se acercarán uno al otro, y si se acercan más uno a otro, automáticamente te acercarás a Él y hallarás que “el gozo de Jehová es tu fuerza” (Nehemías 8:10).Buen trato y Cortesía

Si estas casado, recuerda como eras antes del casamiento, cuan atento fue tu trato! Nopodías hacer lo suficiente para complacer uno al otro. Después del matrimonio, cuan propensos somos a dejar caer las pequeñas cosas amenas de la vida. Las palabras “te amo,”

“agradezco a Dios por ti,” “tu eres especial” y otra palabras de motivación, son frecuentemente menos usadas. Las pequeñas cortesías que significan tanto al corazón y a la felicidad de cada uno, comienzan a disminuir. Por supuesto, este no es un asunto unilateral.

La esposa a menudo es tan negligente en este tema como lo es su esposo. El punto es que

estas palabras y reconocimientos son necesarios para el éxito de la vida matrimonial. Márcalo

como un punto, de modo que esos refinamientos en el modo del trato uno al otro sean

preservados.

Nuestros corazones son amorosos, pero no tanto como para permanentemente resistir

mal trato. El mismo hecho de que son corazones hogareños los hace más sensibles a tales

negligencias. El corazón hogareño y el amor hogareño son fieles y resistentes plantas, pero

no tan resistentes como para nunca necesitar el rocío y la luz solar de las amables, tiernas y

corteses acciones. El hecho es que no hay corazones hambrientos tan apasionadamente luego

de bondadosa, afectiva y premeditada cortesía, como los corazones hogareños de una pareja

casada. Muchos matrimonies han sido destruidos en este punto. “Hijitos míos, no amemos de

palabra ni de lengua; sino de hecho y en verdad” (I Juan 3:18).

Unidad de interés

Es algo muy fácil, incluso para los corazones que se aman unos a otros muy

sentidamente, perder el rumbo. Antes del matrimonio, tu hiciste todo lo que podías para

alcanzar lo que la otra persona gustaba. Entonces debías estar seguro de proveer esto para

ella. Después del casamiento el esposo tiene su oficina, cuidados, responsabilidades

profesionales y su diaria fatiga. La esposa tiene sus problemas de la casa, hijos y

compromisos sociales. A menudo, antes de que cualquiera de los dos se de cuenta, ellos han

separado rumbos, y malentendidos han llegado a ser fáciles, porque sus intereses han sido

removidos lejos.

Ahora, hay excelentes maneras para encarar estas contingencias. Conocemos un

espléndido hombre y su esposa que han estado casi abrumadoramente ocupados, cada uno en

su propia línea de trabajo. De todos modos, ellos no han permitido que esto les cause crecer

apartados. Ellos leen juntos. Cada uno se interesa por los problemas y las esperanzas del

otro. Ellos adoran juntos y oran juntos. Los años los han entretejido en una perfecta unión de

amor matrimonial. Ningún hombre es tan grande como para estar por encima de los asuntos

que afectan los intereses de su esposa. Si él es desconsiderado, no es un signo de grandeza

sino de insensatez y fracaso en cuidar del más precioso tesoro que Dios le ha dado. El

matrimonio es más que encontrar la persona correcta; es ser la persona correcta. Y para ser la

persona correcta, debes tener una correcta relación con Jesucristo. Entonces tendrás la

correcta relación con el otro. Por favor lee Colosenses 3:12-17.

Visión para Evitar Malentendidos

La vida matrimonial no es un lugar para andar calculando a quien le corresponde o de quién es la obligación. El verdadero amor no conoce tal decisión! Ninguno, excepto un necio, tomará tal curso. La vida matrimonial es para tomar el primer paso hacia la reconciliación, para disculparse primero. Si palabras ofensivas han sido dichas durante el día, deben ser consideradas instantáneamente. Aquí tenemos una buena práctica, si palabras de ofensa o enojo han sido dichas durante el día, este versículo debe ser aplicado: “Airáos, pero no pequéis. No se ponga el sol sobre vuestro enojo” (Efesios 4:26). Antes de cerrar tus ojos para dormir, debes estar seguro de que hay una completa restauración de la relación entre ti y tu cónyuge. Las palabras “lo siento” traerán paz al corazón, sumado a un buen sueño nocturno. El verdadero amor se deleita en ser el primero en perdonar. No hay lugar para el orgullo en la vida matrimonial. No debería haber sido permitido antes del matrimonio. No

debe ser permitido ahora.

Jesucristo en el Hogar

Dejar a Jesucristo y la Biblia fuera de nuestra diaria conversación es un error fatal.

Jesús nunca tuvo un hogar de su propiedad, pero fue un amante del hogar y pasó mucho tiempo en diferentes hogares. Su Presencia en el hogar es indispensable. Él ama tu hogar y quiere ser un huésped bienvenido en todo tiempo. Nunca debes crear una situación en tu

hogar o relación con la que no te sentirías confortable invitándole como tu huésped.Realmente no puede haber profundo y permanente amor sin Él. Podría haber acuerdo, de alguna clase. Hombres y mujeres podrían vivir juntos en paz, pero no hay tal cosa como un verdadero hogar sin la permanente presencia del Hijo de Dios. El corazón de cada hogar es la esposa; la cabeza de cada hogar es el esposo; la cabeza de cada marido es Cristo; la cabeza de Cristo es Dios. “Pero esto quiero que sepáis, que Cristo es la cabeza de todo varón; y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo” (I Corintios 11:3).

CAPITULO 2

ESPOSO

LA CABEZA DEL HOGAR

Lo primero que debemos aceptar es que el hombre y la mujer son diferentes. Los hombres tienen cualidades masculinas, y las mujeres tienen cualidades femeninas. La

estructura física misma del hombre es diferente desde las células de su cuerpo con sus 23 cromosomas. Hombres y mujeres difieren físicamente, emocionalmente, psicológicamente,

mentalmente y relacionalmente. Dios diseñó al hombre primero y determinó que necesitaba una ayuda, entonces creó a Eva. De todos modos, ambos fueron creados a la imagen de Dios.

“a imagen de Dios lo creó, varón y hembra los creó” (Génesis 1:27). Esto los hace co-iguales

bajo Dios.Dios claramente dio diferentes roles al esposo y a la esposa con un claro mandato al esposo. El es quien “ama a su esposa como Cristo amó a su iglesia” (Efesios 5:25), y él es

quien “ama a su esposa como a su propio cuerpo (Efesios 5:28). ¿Qué propósito más alto ha puesto Él delante de un esposo? Está para mostrar el mismo interés por ella en cada aspecto, tales como: nutrirla y apreciarla, protegerla y tener el mismo amor auto-sacrificado que Cristo tuvo por la iglesia. Cuando un hombre trata a su esposa de este modo, encontrará una esposa

a quien le será fácil respetarlo y someterse como “al Señor”. El debe entender que una mujer no es propiedad de un hombre, sino su compañera.

De hecho, esta relación determina la efectividad de las oraciones del hombre e impacta tremendamente su vida espiritual. “Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo” (I Pedro 3:7). Esto no es una referencia a la vida moral o espiritual, sino a la estructura física del cuerpo, la cual demanda respeto, honor y amor, si has de ser efectivo sirviendo al Señor.

Aún en el jardín del Edén, Dios dejó claro que el propósito de Su creación fue multiplicar y poblar la tierra. La reproducción ha sido siempre evidencia del plan de creación de Dios. En el mismo versículo siguiente, Dios dio un mandamiento que una vez por todas arregla la perversión concerniente al pensamiento de la sociedad actual. El dijo, “fructificad y multiplicaos” (Génesis 1:28). A pesar de lo que el hombre moderno pueda decir, no cabe duda que la homosexualidad es una malvada perversión contra el plan de nuestro Creador.Ellos no pueden reproducir físicamente. Sodoma y Gomorra trataron de violar esto. Dios les destruyó como un ejemplo de Su juicio por violación de Su Divino plan. Si tienes preguntas

sobre esto, lee Romanos 1:26-27.

El esposo es aquel que mantendrá unido y ligado el hogar como una faja o banda para ajustar. Si esa faja se rompiese, el hogar caería. Confiere además la idea de que está para ser un líder, un protector y un proveedor con una gran cuota de tierno y amante cuidado.

Se demanda Sacrificio

Ahora veamos las responsabilidades de un esposo hacia su esposa, las cuales pueden

ser sintetizadas en una sola palabra: AMOR. “Maridos amad a vuestras mujeres” (Efesios

5:25). No es una opción, ¿pero cómo podemos medir el peso y la profundidad de esa palabra?

A menudo usamos la palabra para describir cosas tales como: “amo mi automóvil,” “amo mi

perro”, o “amo cabalgar.” De todas maneras, cuando hablamos de amor en una relación

matrimonial, la palabra mueve su significado a un nivel mucho más alto.

La Biblia dice, “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella” (Efesios 5:25). La medida completa de tal amor es imposible de comprender para cualquier hombre mortal, pero debe ser la meta de cada verdadero esposo porque se le requiere lograrlo. Si un hombre realmente piensa en esto, entonces todo su egoísmo muere dentro suyo ante el altar del matrimonio. ¿Qué incluye el amor en relación a la vida matrimonial? En el matrimonio, la esposa llega a ser muchas cosas para su esposo, pero la más importante es que ella llega a ser su mejor amiga. Los siguientes versículos ponen este amor en perspectiva y nos dan un más claro entendimiento de este amor: “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos” (Juan 15:13). Jesús

estableció este ejemplo para nosotros en la cruz. No podemos hacer menos por nuestra mejor amiga, nuestra esposa. Ahora, veamos cómo esto se relaciona con el matrimonio.

La esposa también puede encontrarse siendo arrastrada hacia un centenar de diferentes

direcciones. Tal vez ninguna de ellas sea mala en sí misma, de todos modos, Dios pone una

prioridad sobre el hogar, y nosotros debemos hacer lo mismo. El esposo es responsable de

establecer guía y ser el ejemplo de liderazgo en el hogar. No es para ser pasado a su esposa.

Ella está para seguir y sostener el ejemplo del esposo, siendo guiados juntos por verdaderos

principios bíblicos.

El esposo debería ser el líder en oración en las comidas y en el devocional hogareño a

la noche con su esposa e hijos. El debe ser un estudiante de la Palabra, aplicando enseñanzas

y verdades bíblicas a las muchas situaciones que se presentan en el hogar. El debería llevar a

su familia a la iglesia, no solamente enviarles. El hogar y la iglesia deben trabajar juntos

edificando un matrimonio en el cual Jesucristo es la cabeza.

Liderazgo físico y espiritual

Hay hombres que pueden ser grandes amantes pero terribles líderes, y hay hombres

que pueden ser grandes líderes pero terribles amantes. El ego masculino a menudo se

encuentra a sí mismo mentalmente exaltado más allá de su verdadera capacidad. La clave

para esto es el equilibrio. Juntos, el hombre y su esposa, deben esforzarse en alcanzar

equilibrio en sus roles. Demasiados desafíos pondrán estrés sobre la relación matrimonial y

tensión en el hogar. El hogar es la prioridad, y el equilibrio es el ingrediente clave al invertir

nuestro tiempo. El esposo podría consumirse con reuniones de negocios, involucrarse en

reuniones de iglesia algunas noches a la semana, o ser aficionado a los deportes, y así la lista

podría continuar. Ten por seguro que habrá miles de cosas para consumir tu tiempo y

mantenerte fuera de tu hogar. De todas maneras, la Biblia claramente enseña priorizar la vida

familiar. La clave es “someterse”.

1. Al Espíritu de Dios (Efesios 5:18-19)

2. Unos a otros en el temor de Dios (Efesios 5:21)

3. La esposa al esposo (Efesios. 5:22)

4. El esposo a Cristo (Efesios 5:25)

5. Los hijos a los padres (Efesios 6:1)

6. Los siervos a los amos (Efesios 6:5)

7. Los amos al Señor en el cielo (Efesios. 6:9)

Provisión material

La palabra “amor” incluye muchas responsabilidades y tiene muchas implicaciones.

En los votos matrimoniales, el esposo asume la carga del sustento, y ningún hombre

verdadero buscará evadir su obligación. La Biblia tiene palabras cortantes para decir sobre

los hombres que toman sus responsabilidades livianamente en esta dirección. Dice, “Porque

si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es

peor que un incrédulo” (I Timoteo 5:8). Normalmente, no es lo mejor cuando la esposa tiene

que salir para ganar parte del pan diario, especialmente cuando hay niños en el hogar. Los

Psicólogos dicen que el impacto más grande sobre la vida de un hijo es hecho durante los

primeros 6 años de su vida. Puede ser la madre, o una cuidadora de niños que moldee la vida

de tu hijo. ¿Quién crees que es según la elección de Dios? De todos modos, podrían haber

circunstancias, ocasionalmente, donde tal necesidad surja, pero no debería ser la norma. Es

responsabilidad del esposo proveer para las necesidades de la familia y así hacerlo, con la

mejor de sus habilidades, honrando su responsabilidad ante Dios.

Muchos esposos cometen un error aquí. En su celo por proveer abundantemente para sus

hijos y su esposa, ellos olvidan al Señor. Ellos fallan en hacerlo parte del compañerismo.

Ellos no dan nada a las obras y los ministerios de Dios, y se asombran cuando Dios no les

bendice mas abundantemente. “Él te da el poder para hacer las riquezas (Deuteronomio

8:18). El verdadero y sabio hombre no derramará para sus hijos y su esposa lo que justamente

pertenece al Señor de los Ejércitos. II Corintios 8-9 nos da claras instrucciones que el dar

debe ser una parte del hogar cristiano. El esposo debe proveer para las necesidades materiales

del hogar, pero Dios es el supremo proveedor para nuestras necesidades. Al darle a Él, tu

puedes entonces reclamar esta promesa, “Mi Dios suplirá todo lo que nos falte conforme a sus

riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Filipenses 4:19).

Unicidad

Cuando un hombre ofrece a una mujer su mano en matrimonio, él dice mediante ese

acto, que de todas las mujeres sobre la tierra, él la ha elegido a ella. Unicidad en el

matrimonio significa que dos llegan a ser como uno, lo que afecta a uno, afecta al otro. Debe

haber tierno cuidado amoroso y entendimiento de esta especial persona. Al vivir juntos como

uno, Dios da este especial mandamiento: “Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas

sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la

gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo” (I Pedro 3:7). Tratando a tu

esposa equivocadamente apagas tus oraciones e impactas toda tu vida. Cuando su belleza

física esté disminuyendo, cuando su cara se arrugue, cuando su voz ya no sea tan musical,

cuando la enfermedad deje sus rastros, él deberá estar para amarla tan verdaderamente y tan

profundamente como siempre. Estás para darte a tí mismo por ella “así como Cristo amó a la

iglesia y se dio a sí mismo por ella” (Efesios 5:25). Este es un alto desafío, y para el esposo

cristiano es un desafío para ser practicado hasta que el cielo dé la bienvenida a uno de ellos en

casa.

Zonas peligrosas…El trato y proceso de pensamiento sobre las mujeres debe ser

cuidadoso. Los “deseos de la carne” es una de las tentaciones más fuertes del hombre, y el

diablo las usará para destruir tu matrimonio. No digas que no te puede suceder a ti. Lee la

historia de David, Salomón y otros. El esposo debe guardar su corazón y su mente en estos

asuntos. El hombre debe tratar a las mujeres con pureza (I Timoteo 5:2). Debe evitar

cualquier pensamiento o actividad sexual fuera del matrimonio (Efesios 5:3-4 y Hebreos

13:4).

Job hizo “pacto con sus ojos” (Job 31:1). Se comprometió a no mirar (o pensar) en

otra mujer, con malas intenciones. Para proteger tu matrimonio, debes proteger tus ojos. Si

lo ves en televisión, cambia el canal. Si lo ves en una revista, da vuelta la página. Si aparece

en tu computadora, rápidamente bórralo. De nuevo, guarda tus ojos y tu mente, y guardarás

tu corazón. Puedes llegar a pensar que puedes manejar el asunto, pero estás equivocado.

Dios nos da una sola respuesta: – HUYE – “huye de las pasiones juveniles” (2 Timoteo

2:22).

Plena atención

Muchas veces, los hombres están a menudo descuidados sobre su concentración o

atención. El problema es que bajas la guardia, y caes en hábitos libres o fáciles en tu hogar.

De compras, o en la calle, eres excedidamente cuidadoso. Estás atento y cortés. Eres

cuidadoso de no injuriar los sentimientos de una dama en tu lugar de trabajo, pero cuando

llegas al hogar, ventilas todos tus problemas y dices que has sido reprimido todo el día.

Puedes ser cortante, brusco y franco en tus comentarios. Respondes preguntas

impacientemente y en forma ruda, en un irritado tono de voz. Piensas que porque una mujer

es tu esposa, debería saber que la amas, aunque eres rudo con ella. Piensas que ella no

debería hacer caso a todo lo que tú haces o dices, aun si eso es algo que ofendería

grandemente a otras mujeres. De todos modos, olvidas de que ella tiene sentimientos, y que

ella también pudo haber tenido un día escabroso.

Otro error que se comete en el hogar es que no se hacen los mayores esfuerzos en el

tema de amabilidad y paciencia. Hay hombres que no dicen nada mezquino, o cortante en el

hogar, pero deben confesar que dicen pocas cosas tiernas y amorosas. Su conversación es

breve, seca y metódica. La tibieza del amante y recién casado esposo ha desaparecido

extrañamente. La promesa de “amar y cuidar” rápidamente ha sido olvidada. El amor

hablado necesita ser cultivado como cualquier otra clase de amor, y si no es alimentado, se

muere.

Hay veces cuando un hombre debería ser especialmente sensible y atento para con su

esposa. Un hijo podría haber estado enfermo todo el día o podría haberla tensionado por su

desobediencia; el trabajo de la casa ha sido perturbado y demorado, y el día entero ha estado

lleno de inusuales cuidados. Ella puede estar herida y solitaria, pero si su esposo tiene ternura

y la demuestra, entonces las memorias de ese día rápidamente se borrarán. Toma poca

atención borrar las batallas del día y restaurar el gozo del corazón.

Consejo

Es dado por hecho que si un hombre siente que una mujer es digna de ser su esposa,

mirará por ella como un ser maduro, una persona inteligente. Aun después del matrimonio,

algunos hombres tratan sus esposas como ellos son, en el mismo nivel mental que los niños.

Ellos nunca comparten acerca de sus negocios, o las luchas del día. Ahora bien, una mujer no

sabe nada acerca de negocios, pero puede ser una gran consejera, algunas veces viendo el

cuadro más amplio. La mujer a la cual se hace referencia en Proverbios 31 revela que es

sabio para un esposo buscar el consejo de su esposa. Ella tal vez no tenga los detalles en su

cabeza como su esposo los tiene, pero el hecho es que una rápida intuición de la mujer a

menudo saltará al punto correcto, mientras la lógica de un hombre es lenta en alcanzarlo.

Entonces el hecho mismo de que ella esté mas, o menos, distanciada del inmediato problema,

a menudo elaborará sus juicios más claros y más precisos. Es un hombre sabio el que busca el

consejo de su esposa en los asuntos de sus negocios. Muchos hombres pueden agradecer el

discernimiento de sus esposas por un largo compartir de su fortuna.

Con gran corazón

La cabeza y el corazón deben estar sincronizados. Que nos libre el Cielo de un

hombre que es un “nadie” en su trabajo y un pequeño tirano en su hogar. Que ama pararse en

el terreno y ser el dominante, ser el tirano matón del círculo del hogar, vociferar mandatos y

amenazar a su esposa y sus hijos como algún salvaje animal. De todas las personas

despreciables, este hombre es el peor. Esto es una total violación de lo que Dios intentó que

los hombres sean para sus esposas. Este tipo de persona no tiene el concepto de lo que

significa “Maridos, amad a vuestras esposas”.

Rendición a Cristo

Tal vez este pensamiento quemó sobre tu corazón. Hay hombres que son tiernos para

con sus esposas. Ellos proveen cada cosa necesaria para su confort. Ellos son muy atentos y

de gran corazón. Ellos les aconsejan muy bien y son bondadosos para con ellas, pero en

cuanto a los temas espirituales, ellos se retraen y no toman parte en la adoración con ellas.

Ellos se cierran a sí mismos fuera de la más profunda y de la más sagrada parte de la vida de

una esposa. Ella va sola a la iglesia. Ella se sienta sola a la mesa del Señor. Sola dobla sus

rodillas en oración. Ella sola lleva las esperanzas, adversidades y aspiraciones de su alma.

Ella sola quiere que su esposo, mas que nadie en el mundo, venga a Jesucristo y haga de Él su

Señor y Salvador. El no tiene parte con ella en todo esto. “Y si una casa está dividida contra

sí misma, esa casa no permanecerá” (Marcos 3:25).

El niega los votos que hizo ante el altar matrimonial. Dios nos hizo cuerpo, alma y

espíritu. Negar la parte espiritual de esta sagrada relación es estar ciego a la más importante

parte de esta unión. Podríamos decir a cada esposa que, tal vez en esta situación, un

matrimonio tal no es un matrimonio como Dios intentó que fuese. Solamente Su gracia la

puede ver a través de eso, y ella puede clamar por la promesa de que su consistente testimonio

pueda ser el resultado de la salvación de su esposo. “Asimismo vosotras, mujeres, estad

sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin

palabra por la conducta de sus esposas” (I Pedro 3:1).

Si juntos no son un alma y un espíritu, entonces este matrimonio no es a la manera que

Dios intentó que fuese. Tal acción de parte de un esposo es completamente equivocada y

reprensible, y Dios lo llevará a juicio para responder por esto. Es una gran equivocación para

la esposa cristiana y familia, y la consecuencia de sus acciones serán reveladas ante el trono

del Juicio.

Los corazones están para ser unidos en comunión eterna. Los años aquí en la tierra

son tiempos de preparación para una unión que perdurará más allá del valle de las sombras de

la muerte y por último a través de toda la eternidad. Creemos que muchas lágrimas serán

derramadas en el cielo por matrimonies fallidos que Dios quiso bendecir pero no pudo. El

enjugará todas las lágrimas, pero tendremos recuerdos de lo que debería haber sido. Oremos

para que Dios ayude a un esposo que no está en esta correcta relación, para pensar sobre sus

cosas y someter su vida a su esposa y sus hijos, pero por sobre todo al Señor Jesucristo,

haciendo de Él el Señor de su vida.

Si cosas no están correctas y tu quieres arreglarlas, puedes hacerlo ahora mismo. Si un

amigo llamara a la puerta de tu casa, abrirías y lo invitarías a entrar. Jesús llama a la puerta

de tu corazón, pero te corresponde a ti abrir la puerta e invitarlo a entrar. Él solamente entrará

ante tu invitación. Él limpiará tu corazón y lo hará un lugar donde tú y Él puedan tener

comunión cada día de tu vida. Él dice, “He aquí estoy a la puerta y llamo. Si alguien oye mi

voz (ese serías tú) y abre la puerta, yo entraré a él y cenaré con él” (Apocalipsis 3:20).

CAPITULO 3

ESPOSA

EL CORAZON DEL HOGAR

Si tu eres una mujer leyendo esto y estás tratando de entender tu rol en el matrimonio,

por favor haz una pausa y abre tu Biblia en Proverbios 31 (lee y medita en versículos 10-31).

Este es un pasaje bíblico que te ayudará a entender tu rol en el matrimonio. Lo siguiente es

dado para ayudarte a edificar sobre este pasaje en una manera práctica, para tu entendimiento

de la hermosa relación que Dios inició desde “el principio”.

Yo confío que cada mujer entenderá su propio valor para su futuro esposo. Proverbios

31:10 dice que tu precio para tu esposo va más allá del de los rubíes. Cuando un hombre te

pide ser su esposa, has sido elegida por sobre todas las mujeres de la tierra. Esto trae

responsabilidad y oportunidad, que los ángeles del cielo bien podrían codiciar. Ella tiene en

sus manos el destino y el provecho terrenal de su esposo y sus hijos más plenamente de lo que

a menudo se da cuenta. Tú serás, más que cualquier persona o cualquier cosa, el más grande

impacto en el futuro de tu esposo, tus hijos y tu hogar. Mucho del desarrollo y el destino de

ellos están en tus manos. A menudo se dice, “los hijos son producto del hogar”. Ambos

padres estampan su marca en el hogar, pero a causa del tiempo y la enseñanza, una madre

invierte en moldear los hábitos del hijo, carácter y pensamientos, y su influencia hace un

mayor impacto (Proverbios 31:28).

La palabra “Esposa” significa “tejedora”. Ella es la que teje el hogar en el diseño y la

belleza que este intentó ser. Todas las hebras se deben complementar entre sí, y contar una

con otra, para expresar la voluntad del tejedor. Un hogar tejido por una esposa cristiana

expresará la gracia y la belleza que revela la obra del Espíritu Santo en todas las actividades

diarias. Se reflejará claramente en la vida de sus hijos y de su esposo. “Se levantan sus hijos y

la llaman bienaventurada; y su marido también la alaba: muchas mujeres hicieron el bien;

mas tú sobrepasas a todas. (Proverbios 31:28-29)

El hogar es su dominio. Como el Señor Jesucristo es cabeza de la iglesia y el Espíritu

Santo es Aquel Guía siempre presente, influenciando, dirigiendo, enseñando y ejecutando

reglas establecidas en su Palabra, de ese modo la esposa es como el Espíritu Santo en el

hogar. Su influencia en todo avanza en el hogar como la obra del Espíritu Santo en la iglesia.

Ella guía, enseña, conforta, anima, da y entiende en función de edificar a su esposo y sus

hijos en la Fe.

La descripción de una Buena esposa, la cual fue dada por un escritor de años atrás, es:

“Una buena esposa es el mejor y final regalo del Cielo al hombre, su ángel y ministro de

gracias innumerables, su joya de mayores virtudes. Su voz es su música más dulce, su sonrisa

su día más brillante. Sus besos la guardia de su inocencia, sus brazos su seguridad; su

industria su más segura salud. Su economía su más seguro compañerismo; sus labios son sus

más seguros consejeros, su pecho es la más suave almohada de sus cuidados, y su oración el

más capacitado abogado de las bendiciones del Cielo sobre su cabeza.”

Si esa es la esposa ideal, tal vez algunas preguntas deberían ser hechas antes de entrar

al matrimonio con un hombre. Porque una esposa es el corazón del hogar, una mujer debería

preguntarse a sí misma si ella podría ser todo lo que se requiere de ella para ser una esposa

piadosa. ¿Qué tipo de mujer habrás de ser en función de llegar a ser una buena y verdadera

esposa? ¿Es esta la vida que tu deseas? Aquí están algunos de esos requerimientos a

considerar para llegar al cumplimiento del diseño de Dios para la esposa en un matrimonio

cristiano.

Compañerismo

Yo uso la palabra en su sentido extenso. Lee otra vez la descripción de una buena

mujer en Proverbios. “El corazón de su marido está en ella confiado.” El sabe que ella es su

más maravillosa amiga y compañera, y ella es suya solamente. El sabe que ella es fiel a todos

sus intereses e intenciones; él debe mostrar lo mismo por ella. Ella es consciente de sus

necesidades y planes para el futuro. Ella puede pararse a su lado y realzar sus sueños. Nadie

puede satisfacer sus necesidades y expandir su visión, sus metas, su futuro y sus compromisos

como la hermosa esposa con quien se casó.

Manteniendo el Hogar

Es verdad que con ciertos trabajos, los hombres y las mujeres están igualados, pero

hoy encontramos que hombres y mujeres están en competición por trabajos en el mercado.

Deberíamos preguntarnos a nosotros mismos cuál es la motivación real para tal empleo. Tal

vez sea poder, dinero, ego, aceptación, reconocimiento, derechos, materialismo o muchas

otras cosas, no todas estas son correctas ni todas erróneas. Ellos se convencen a sí mismos

que si ellos van a trabajar por un tiempo, el incremento en los ingresos les habilitará para

tener cosas que ellos necesitan, como una mejor casa, un auto más nuevo, educación privada y

la lista se hace interminable. De todos modos, si examinamos esto cuando sucede, una pareja

nunca alcanza tranquilamente el estándar de vida que soñaron, porque este avanza mientras

sus ingresos se incrementan. Una vez que una pareja establece su estándar de vida, basado en

dos ingresos, raramente retornarán a tan sólo un ingreso. Por esta situación, ambos habrán

perdido la clara enseñanza bíblica.

Desde el punto de vista bíblico, ¿es esto realmente la intención de Dios para una

mujer, especialmente cuando hay niños en el hogar? La Biblia dice que las mujeres mayores

deben “enseñar a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes,

castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la Palabra de Dios no

sea blasfemada” (Tito 2:4-5).

Si el hogar tiene la prioridad en nuestras vidas como Dios intentó que la tenga,

entonces el orden del hogar debe ser acorde con lo que la Biblia enseña. Dios intentó para la

esposa que encuentre su propósito en mantener el hogar y los niños, cuidando su casa,

amando sus hijos y haciendo del hogar un refugio para su familia. Si no puede guardar su

casa, y no puede aprender, o no lo hará, deberá contar con alguien que lo hará por ella. Una

limpia y bien cuidada casa es absolutamente indispensable para una feliz vida matrimonial.

Esto puede sonar poco romántico para una pareja joven, pero no lo hace menos

verdad. Muchos matrimonios felices han sido destruidos por el febril esquema de ambas

personas, especialmente cuando los pisos no están limpios, la comida no está preparada, los

hijos no están cuidados, y los sobrantes y retazos no son levantados y puestos en sus

apropiados lugares. El esposo viene al hogar desde su trabajo donde la organización es un

mandato en función del éxito del negocio. Se requiere de cada persona mantener orden y

eficiencia en su trabajo. Si esto es importante en el mercado laboral para obtener éxito,

cuánto más es necesario para el éxito en el hogar.

El esposo debe ser un hombre muy paciente, pero cuando constantemente llega a un

hogar sucio, a una casa desordenada donde cada cosa está donde no debería estar y nada está

donde debería, esto apaga la atmósfera y mata el gozo del hogar. Cuando las cosas están

desordenadas y no hay aseo, cuando las cosas son dejadas donde se usaron por última vez en

vez de ser colocadas en su lugar apropiado, se genera tensión en el hogar y rápidamente el

romance vuela por la ventana.

Si, como esposa, quieres conservar una vibrante relación de amor, hacer del hogar un

refugio para el descanso de tu esposo y para que escape de las presiones del trabajo, colócate

entonces en sus zapatos. ¿Cómo quisieras las cosas al llegar a tu hogar? Amor y respeto

deben ser las cuerdas que mantengan unida la relación. Sin embargo, el apropiado

mantenimiento del hogar establecerá la atmósfera, ya sea para edificar o destruir la relación.

Como toda relación, debe tener una base, y una de las piedras importantes de ese fundamento

es un buen cuidado hogareño.

Comunicaciones mutuas

La comunicación debe fluir de parte de cada compañero, compartiendo cada cosa y

todas las cosas. Entre un esposo y una esposa, ningún tema o incidente está fuera de los

límites. Al mismo tiempo, cada cosa compartida en confidencia debe ser guardada

confidencialmente. Si se viola esto, severamente se dañará la base de confianza en la

relación. Mientras ella le de su confidencia plena a su esposo, no escondiéndole nada y no

teniendo secretos para él, será muy cuidadosa acerca de lo que diga concerniente a su hogar

fuera de su casa.

Los hombres son a menudo terribles tratando a sus esposas. El encontrará faltas que la

fastidiarán y a menudo le causarán dolor. El fallará en este deber o en el otro. Una esposa

sabia nunca hablará de estas cosas fuera de su casa, ni en el hogar delante de los niños. Ella

solo hablará con su esposo y a su Salvador acerca de esto. Ella puede estar constantemente

esforzándose en corregir estas faltas en su esposo, pero debe ser paciente, con amor,

guardando su problema en su propio corazón. Proverbios 31 es un capítulo especial de la

Biblia para la mujer piadosa. Aquí un versículo para guardar de corazón, “ella abre su boca

con sabiduría; y la ley de clemencia está en su lengua”(versículo 26).

Aquí, a veces, se comete un fatal error. Las esposas, necia y engañosamente,

parlotean unas con otras acerca de las fallas de sus respectivos esposos. A veces ellas hablan

a otros hombres sobre esto, olvidando el hecho de que el amor pasará por alto los defectos. El

hombre a quien ella esté hablando acerca de las faltas de su esposo debería asombrarse de que

aquel pobre marido nunca vio en una esposa alguien que hablaría en tal manera, y por lo tanto

ella solamente brinda falta de respeto sobre su propia cabeza. Guarda tu corazón y tus

palabras al hablar a otros acerca de tu familia y tu hogar.

Presentación personal: Física y espiritualmente

Hoy en día, en nuestro mundo de avisos publicitarios, la belleza es el apelativo sexual.

Muchas mujeres han comprado la idea del mundo de que la belleza traerá matrimonio,

felicidad y éxito, solamente para descubrir que no es verdad. Después de los votos

matrimoniales, cuando comienzan a vivir juntos, se revela la verdadera persona. Otra vez, es

Dios quien nos da la correcta perspectiva, “Engañosa es la gracia, y vana la hermosura; la

mujer que teme a Jehová, ésa será alabada” (Proverbios 31:30).

Alguien ha dicho, “la belleza está en el ojo del observador”. La belleza real no puede

ser alcanzada por pérdida de peso, vestidos elegantes, maquillaje o cualquier otra cosa que el

mundo diga que necesitas para estar hermosa. “Sea la luz de Jehová nuestro Dios sobre

nosotros, y la obra de nuestras manos confirma sobre nosotros; sí, la obra de nuestras manos

confirma” (Salmo 90:17). La belleza verdadera y perdurable no es externa, sino interna. ¿Te

has encontrado alguna vez con una pareja mayor, quienes están todavía locamente

enamorados? Es enteramente posible para una esposa constantemente incrementar su encanto

para su esposo. El paso de los años puede quitar la lozanía de sus mejillas, y la musicalidad

de su voz, pero el arte del amor y de la gracia en mente y alma puede aun hacerla amorosa a

los ojos de su esposo. Para hacer esto, de todas maneras, ella evitará todo lo que sea ofensivo

y buscará ser una esposa que constantemente esté cultivando su propia vida con todo lo que

sea amable, femenino, de buen agrado y piadoso.

Así que todo regresa al asunto del carácter, el verdadero ser. Una Buena esposa llega

a serlo solamente por ser una buena mujer, y una buena mujer llega a serlo solo por ser una

piadosa mujer cristiana. La vida matrimonial pone grandes requerimientos sobre ambos, el

esposo y la esposa. Es una estricta disciplina y en ella yace mucho de su valor. Los deberes

de una esposa son tales que prácticamente no hay mujer, a no ser que sea cristiana, que pueda

enfrentarlos. Luchas y perplejidades, cruces y decepciones, tristezas y solicitudes se levantan,

y si Cristo no está en el corazón, ellos son demasiado grandes para ser soportados. Tengamos

a Cristo en nuestros hogares, y que cada esposa le permita ser su verdadero y familiar amigo.

CAPITULO 4

HIJOS

EL FRUTO DEL HOGAR

Charles Lamb dijo que no había nada sobre la tierra que él no diese por tener la

posibilidad de volver a estar con su madre que había partido de este mundo, y de rodillas,

pedirle perdón por cada cosa que habían afligido su gentil espíritu. Seguramente, con el

avance de los años, cada hijo pensativo ha caído como éste y ha llegado a darse cuenta de lo

que sus padres han hecho por él.

Que nadie suponga que cada hijo es demasiado pequeño para tener una parte real en el

desempeño de un hogar. Las rueditas internas en mi reloj son pequeñas, algunas

excesivamente pequeñas, pero ellas son todas importantes para el buen funcionamiento de esa

máquina de tiempo. Un niño pequeño puede ser de tan mal genio e irritante que él perturbe la

familia completa, o puede ser tan amoroso y razonable que brinde paz y buen humor al hogar

completo.

Obediencia

Hay 3 cosas que los padres deben hacer: Amar, Disciplinar y Enseñar, pero, ¿cuáles

son las responsabilidades de los hijos en el hogar? ¿Cuál es la parte de ellos?

La Biblia no dice, “Hijos, obedezcan a sus padres cuando ellos están en lo correcto”.

Dice, “Obedezcan a sus padres en el Señor porque esto es justo”… aun si ellos están

equivocados (Efesios 6:1). Algunos tratarían de decir que no tenemos registro de la vida

familiar de nuestro Salvador. Solo unos pocos detalles fueron escritos acerca de su vida

temprana, pero ellos son reveladores. No hay palabras más hermosas que aquellas que dicen

de él, “Y descendió con ellos, y volvió a Nazaret, y estaba sujeto a ellos” (eso es, a Su madre

y a Su padre adoptivo). ¿Y quién fue Jesús? ¿Quién era este niño que obedecía? El era el

eterno Hijo de Dios. El era el Creador del universo, “porque por él fueron hechas todas las

cosas, y sin él nada de lo que ha sido hecho fue hecho.” El fue el Señor y Maestro de todas

las huestes del cielo. ¡Qué lección de obediencia!

“Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y

amonestación del Señor” (Efesios 6:4). Mucha gente joven tiene la idea de que obedecer y

sujetarse a sus padres es una humillación, una especie de restricción auto impuesta, la cual los

limita. ¿Tuvo ese efecto sobre Jesús? Sabemos que no. Una vida joven no debería ser

impedida ni dejar descarriarse, si sigue cuidadosamente las advertencias de fieles padres

cristianos. Ninguna joven persona que fue una vez estudiante, se estorbó o injurió por

obedecer las instrucciones implícitas de padres piadosos. Jesús obedeció sus padres terrenales

hasta que tuvo 30 años de edad, entonces Él dejó su hogar para llevar a cabo Su obra señalada

por Dios.

La obediencia debe ser absoluta; incluye aquellas cosas que son amenas como también

las que no lo son. Solamente una cualidad clave es mencionada, “en el Señor”. Los hijos

deben obedecer, “en el Señor”. Un padre cristiano puede requerir algo que parece estar

equivocado, pero el hijo debe obedecer. “Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque

esto agrada al Señor (Col. 3:20). De todos modos, debemos recordar que los padres son

falibles. Ninguna autoridad humana, de ninguna clase, está en lo correcto cuando ordena a

alguien quebrar una de las leyes de Dios. Si un padre no creyente exige a su hijo que

desobedezca la palabra de Dios, las consecuencias caerán sobre el padre y no sobre el hijo.

La Biblia dice, “Cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeñitos que creen en

mí, mejor le fuera si se le atase una piedra de molino al cuello, y se le arrojase en el mar”

(Marcos 9:42).

Amor y Respeto de Padres

En todo esto, tomamos por hecho que los padres guardan delante de ellos la referencia

que sigue a “hijos obedeced a vuestros padres en el Señor,” la cual es “padres, no provoqueis

a ira a vuestros hijos”. La relación es decididamente a dos puntas. Que un padre no creyente

demande que su hijo niegue al Señor acarreará consecuencias sobre los padres y sobre los

hijos.

No sé de ninguna otra palabra que necesite ser dicha con mayor énfasis a los jóvenes

que ésta. Hay una joven muchacha que se avergüenza de su madre. Ella ve que la belleza de

su madre ha empalidecido; sus vestidos no son tan finos como deberían ser; sus manos son

rojas y fatigadas de esfuerzo. La joven muchacha se avergüenza de su madre y no le importa

cuando tiene sus encuentros con sus jóvenes amigas que vienen a su casa. O la vergüenza

está dirigida al padre, cuyos encorvados hombros, su cara curtida y golpeada por el clima y

manos lisiadas hablan elocuentemente de años de esfuerzos y penurias que soportó para que

sus hijos pudieran tener una mejor oportunidad en la vida que la que él tuvo. La joven

muchacha, o el joven varón, con sus jóvenes amigos y sus estrafalarias vestimentas y ropas de

estilo, tal vez se avergüenza de ver “al viejo”.

Estos no son casos sacados de nuestra imaginación. Sabemos de muchos casos así.

¿No sabes que esas marcas de esfuerzo, edad, esmero, y privaciones son marcas que hablan

elocuentemente de amor por ti? Tu madre y padre recibieron esas marcas derramando la

misma sangre de sus vidas por ti.

¿Te avergonzarías de un hombre que tiene solo un ojo, habiendo perdido uno en

defensa de tu vida? Bueno, tu padre y tu madre han hecho más que salvar tu vida. Ellos han

tenido noches de quebranto y días de ansiedad. Ellos te han cuidado en tus enfermedades.

Ellos no han considerado su propio confort y placer, mas bien se negaron a sí mismos las

necesidades de la vida para que tu puedas tener algunos lujos. Ellos se levantaron temprano y

trabajaron tarde para que tu tengas la oportunidad de estudiar y prepararte para un gran trabajo

en el mundo. De allí proceden esas cicatrices, y son santas y sagradas cicatrices. ¿Te

avergüenzas de ellas?

Un comerciante en una de las ciudades del oeste medio de nuestro país envió a su hijo

al Colegio. El tuvo que hipotecar su negocio para hacerlo. El economizó y ahorró, y tanto él

como su esposa llegaron a quedar con ropas inapropiadas en función de que su hijo pudiese

tomar su lugar entre los demás estudiantes adecuadamente vestido y provisto con dinero.

Pasados unos pocos meses, vino al corazón de la anciana pareja un incontrolable deseo de ver

a su hijo. Ataron su viejo caballo a un inseguro carro (ellos habrían tenido un automóvil si no

le hubiesen dado el dinero a su hijo) y fueron a la ciudad donde estaba el Colegio, a unos 30

kilómetros de allí. Ellos llegaron justo cuando las clases estaban terminando, y vieron a su

muchacho, Harry, con un grupo de amigos viniendo a través del campo escolar. Mientras se

aproximaban a él, algunos de sus compañeros ridiculizaron el viejo carro y su caballo, y el

ropaje típico de aquel viejo hombre y su esposa. Harry se paró, miró intencionadamente por

un momento a su madre y a su padre, se ruborizó profundamente y rápidamente se volvió y

alejó, pretendiendo no conocerles. Con sus corazones quebrantados, la vieja pareja comenzó

el cansador viaje a casa, y aquella noche la anciana madre murió.

Si estas palabras caen en manos de cualquier chica o muchacho que es tentado a

proceder como Harry lo hizo, te suplico, no lo hagas. Si tu madre y padre, o uno de ellos

están en vida, anda a ellos, echa tus brazos sobre sus cuellos y diles que los amas y aprecias

todo lo que han hecho por ti. Si no están al alcance de tus brazos, ¡entonces escríbeles!

Escríbeles una larga carta de amor, regocijo y aprecio.

Un hijo nunca llega a ser demasiado viejo para que él o ella no sean un hijo para sus

padres. Por lo tanto, este amor y respeto es para retribuírselos mientras vivan. La vida tiene

pocas cosas más hermosas que el devoto pensamiento y amor de un hijo o hija ya crecido,

hacia un anciano padre. Esto complace el corazón de Dios.

Cuando nuestros padres envejecen, ellos cambian lugares con nosotros. Una vez nos

alimentaron, ahora es nuestro privilegio y alto honor alimentarles. Una vez ellos nos

protegieron de la tormenta. Ahora nosotros debemos protegerlos a ellos. Nosotros ahora

estamos fuertes, y ellos están débiles. ¡Qué oportunidad de amorosamente pagar una parte de

la deuda que tenemos con ellos! Será solamente una parte, de todos modos. Ningún hijo

puede jamás pagar completamente el amor y el cuidado de un padre piadoso.

La vida tiene pocas satisfacciones más intensas que pensar que hemos sido justos,

amables y gentiles para con nuestros padres en sus tiempos de necesidad y dependencia. Da

paz al alma, y hace del cielo y nuestra reunión una expectativa más gloriosa. Estar preparados

para decir “adiós” a un padre, sin el pesar de oportunidades perdidas, es una bendición en sí

mismo.

CAPITULO 5

HIJOS EN EL HOGAR

Edificando Vínculos

“Herencia de Jehová son los hijos” (Salmos 127:3). Nada es más emocionante que

mirar a un bebé recién nacido, el cual Dios te ha confiado a ti. Es una estremecedora

responsabilidad que Dios ha colocado en tus manos como esposo y esposa. Es una persona

que enseñarás y moldearás por tu ejemplo. Nada es más maravilloso que escucharles reír,

cantar, y a veces llorar mientras aprenden las alegrías y las lecciones de la vida. Estudios han

revelado que el 85 % de la influencia sobre la vida de un niño viene del hogar. Ellos serán lo

que el hogar es. Serán conducidos a Dios y Su Palabra, por tu enseñanza y por tu estilo de

vida. Mucho del destino físico y eterno de sus vidas yace en tus manos. A través de tu vida,

ellos deben estar primeros en la lista de tus oraciones diarias.

Hay también dolores de cabeza porque los hijos tienen una voluntad. Ellos pueden

hacer elecciones que están claramente equivocadas. Esto puede romper tu corazón. De todos

modos, deberías dejarles ir, recuerda la historia del hijo pródigo en Lucas 15:11-24.

Seguramente el padre pasó muchas noches de insomnio orando por su muchacho. El estaba

mirando siempre al camino por el cual su hijo retornaría a su casa. Cuando él volvió, perdón

había en el corazón de su padre quien no lo dejó terminar de contar a su hijo cuan arrepentido

estaba. Ese es el corazón de un verdadero padre cristiano.

Se cuenta la historia de un hombre que tiró abajo uno de sus edificios del campo que

había estado en pie por más de 20 años. Dejó allí una mancha sin atractivo, pero al llegar la

primavera, y el sol y la lluvia caer sobre el lugar donde el edificio había estado, el propietario

se sorprendió al encontrar innumerables flores brotando. Evidentemente esas semillas habían

estado allí todo el tiempo, pero carentes de lluvia y sol habían sido impedidas de brotar y

florecer. Muchos hogares tienen en ellos tales posibilidades de bellezas no desarrolladas.

Afecto y Unidad

Tenemos la política en nuestro hogar que los hijos pueden hacer cualquier pregunta,

en todo tiempo que quieran hacerlo. De hecho, les animamos a compartir todo, y ellos tienen

el derecho de disentir con cosas que nosotros decimos. De todos modos, siempre tenemos

esta política: “todo es debatible, pero no siempre negociable”. Cuando mis hijos se hicieron

mayores, esos tiempos dieron lugar a grandes discusiones bíblicas. ¡Supimos que esto estaba

haciéndolos pensar! Esto estaba confirmándoles lo que creemos y lo que la Biblia enseña.

Nosotros siempre tenemos una política con nuestros hijos, que si ellos quieren hablar, estamos

listos para escuchar. A menudo, al irse a la cama, tienen una pregunta, tal vez no porque

realmente quieran una respuesta, sino mas bien porque no quieren ir a dormir. De todos

modos, siempre usamos este tiempo, porque si están interesados en hablar, estaremos

interesados en escuchar.

Una de las más grandes fallas en los hogares es que los padres no se comunican con

sus hijos. Demasiado a menudo, hermanos y hermanas salen del hogar y buscan consejo de

sus amigos más cercanos. A veces ellos hacen preguntas que no son respondidas en el hogar,

o tienen temor de hacerlo en el hogar. Un amigo no sería como un hermano o hermana, sino

un muchacho o una chica cercanos que podrían dar respuestas equivocadas. La razón de esto

podría ser obvia. A menudo la vida familiar, por su propio carácter de cercana y constante

asociación, podría tender a perder un poco de su interés y frescura. Los hijos deben entender

que sus mejores amigos son sus propios hermanos y hermanas. Los amigos vienen y se van,

pero la familia es para siempre. Podemos tener por seguro que, no importa cuan cercana sea

una relación entre amigos fuera del hogar, esta nunca puede ser tan verdadera y cercana como

la relación entre hermanos y hermanas. “La sangre es más espesa que el agua,” dice el viejo

proverbio. Muchos padres pueden pensar que el amor y el afecto familiar es una especie de

instinto y que no necesita desarrollo. Nada mas lejos de la verdad. Los padres deben

abiertamente demostrarlo. El mismo proceso de sacrificio, disciplina, falta de egoísmo y

amorosa consideración de los otros une corazones a corazones en el hogar. Sólo porque los

corazones estén ligados juntos no significa que ellos necesariamente serán corazones

amorosos, sin embargo hay una demostración y un ejemplo claramente enseñado y vivido en

el hogar. Escuchar las palabras del padre y la madre diciendo, “lo siento,” “perdóname,” y “te

amo” son lecciones que ellos nunca olvidarán.

Un Hermano debería ser Guarda y Defensor de Su Hermana

La historia de Charles y Mary Lamb es una historia familiar que ha sido contada

muchas veces. En un repentino rapto de demencia, la hermana quitó la vida de su propia

madre. Desde aquel momento en adelante, ella fue objeto de recurrentes arrebatos de

demencia violenta. Hubo síntomas premonitorios, y cuando esto se confirmó, Charles y Mary

irían, mano en mano, al asilo, donde por un tiempo, ella debía ser confinada. Uno de sus

amigos dice cómo él repentinamente vino a Charles y Mary que estaban llorando

amargamente mientras caminaban de la mano por una pequeña senda rumbo al asilo. Esto fue

una prueba que Charles Lamb cargó, no por uno o dos años, sino por 35 años, todo ese tiempo

en amor y paciencia. ¡Sí!, un hermano está para ser el protector de su hermana!

Hay otra manera en que podemos protegerla. Cada hombre joven conoce los hombres

jóvenes que son impuros y malvados. El no estará a su lado y verá a ese hombre joven llegar

a ser compañero de su pura hermana. El la advertirá, si es un verdadero hermano, del carácter

de ese hombre. Una hermana hará bien en hacer caso y buscar el consejo del hermano acerca

de los hombres con quienes ella podría formar amistades cercanas. Así mismo, un hermano

hará bien en hablar confidencialmente y francamente con su hermana acerca de mujeres

jóvenes con quienes él esté considerando citas. Las muchachas conocen a las muchachas y

los muchachos conocen a los muchachos. Una hermana sabe si una chica es verdadera y

digna de la consideración de su hermano, o si ella está encubriendo su verdadero carácter y

seduciéndolo. Una verdadera hermana sabrá y le dirá a su hermano esas cosas, y el hermano

hará del mismo modo con su hermana.

Un Hermano y una Hermana serán una inspiración de Pureza y Virtud uno para con el

otro

El más grande desafío que un joven hombre o una joven mujer encara hoy, es

guardarse a sí mismo puro. Ellos oyen: “todos lo hacen”. ¡Eso es una mentira! Supongamos

que decimos que todos están consumiendo drogas. ¿Lo hace cierto?. ¡No! Una pura vida

moral es difícil de guardar para cada hombre joven o mujer joven, de todos modos, es una

elección que deben hacer. Hay presión a cada lado para luchar. Dios dice, “Ni tampoco

presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos

vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como

instrumentos de justicia” (Romanos 6:13).

Las tentaciones prueban a un hombre joven, a menudo más encubiertamente y

fuertemente lo hacen con una mujer joven. De todos modos, un gran versículo para

memorizar es I Corintios 10:13. “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea

humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que

dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.”

¡Cada hermana tiene una oportunidad de ayudar aquí! Ella puede ser un ejemplo en

acciones y actitudes, tan pura y dulcemente atractiva, que la memoria de su carácter

acompañará a su hermano en el mundo y le servirá como un escudo de defensa. Cuando el

mal le tiente a él, los pensamientos de su hermana se levantarán como un ejemplo delante de

él, brindando diáfano disgusto y aborreciendo lo que le tienta. Seguramente vale la pena para

cada chica buscar tener esta influencia en la vida de su hermano. Ella puede hacer la virtud

tan atractiva que él siempre rechazará el vicio. Ella no podría tener mayor cumplido o piropo

que el que un hermano diga que quiere casarse con alguien con el carácter de su hermana.

“¿Quién hallará mujer virtuosa? Porque su valor sobrepasa al de las piedras preciosas”

(Proverbios 31:10).

Cada hermano debería poner delante de su hermana el ejemplo de fina, limpia, y noble

hombría. Su carácter y lenguaje, además de su testimonio cristiano, deberían ser una clara

guía como un estándar que ella busque en un hombre. “El hombre bueno, del buen tesoro de

su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo;

porque de la abundancia del corazón habla la boca” (Lucas 6:45). Por lo tanto, su ejemplo

guiará a ella cuando elija un esposo. Porque de la vida y del carácter de su hermano, sus

ideales serán tan altos que nadie sino el más digno podrá tener esperanza de conquistarla; así

ella será salvaguardada.

La palabra “salvaguardar” es grandemente necesaria hoy en día. Estándares en

muchos lugares tales como televisión, revistas y la Internet están saturados con pornografía.

Muchos otros medios públicos están desastrosamente bajos respecto a asuntos morales. “Por

lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro,

todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de

alabanza, en esto pensad” (Filipenses 4:8). Muchas chicas fallan en darse cuenta de esta gran

oportunidad y responsabilidad. Una Nación nunca se levantará más alto que sus mujeres, y

los hombres son solamente tan buenos como las mujeres les imponen ser. No debemos poner

un inmerecido peso de responsabilidad sobre los hombros de las mujeres, de todos modos, el

hecho es que las hermanas en el hogar y las mujeres en general tienen en sus manos los

destinos de sus hermanos y de otros hombres jóvenes, más de lo que a menudo toman

conciencia.

Hermanos y hermanas deberían preservar su mutuo amor y vínculos a través de los

años. Es fácil distanciarse. Cambio de residencia desde una parte del país a otra, junto con el

crecimiento de familias, e intereses y responsabilidades divergentes hacen difícil guardar sus

vínculos cercanos, afectivos y firmes. De todas maneras, se puede hacer. Hoy tenemos

medios de comunicaciones instantáneos como en ningún otro tiempo de la historia, e-mails,

teléfonos y mensajes al instante. Si hay una pregunta, aun sentirnos libres de buscar consejo,

debería hacerse; y en muchas familias cristianas se hace. Hermanos y hermanas, con sus

herencias comunes, sus mutuas bendiciones y memorias del hogar deberían permanecer

vinculados. La familia es una unidad ordenada por Dios y permanecerá no solamente a través

de este mundo, sino también a través de toda la eternidad. Vivamos entonces con un sentido

de responsabilidad y amor con mutua paciencia y disposición a ayudarnos, de modo que

estemos mejor preparados para la vida allá.

Si tus vínculos familiares se aflojaron, si frialdad e indiferencia, o malos entendidos y

crítica, han arruinado la relación que fuera una vez cercana, fuertemente te amonesto a que

hagas lo que puedas para restaurar la relación. Un llamado telefónico, una carta o un e-mail

puede ser el primer paso hacia la restauración de los viejos vínculos. Piénsalo.

CAPITULO 6

LOS RECUERDOS DEL HOGAR

Mientras vivimos cada día, estamos escribiendo recuerdos. Cada día aporta algo a

ellos y determina más plenamente el carácter final que tendrán. A menudo, nos sentamos

horas con nuestros hijos y nietos, hablando acerca de nuestro hogar y reflexionando sobre el

pasado. Cuando estamos juntos, reímos, lloramos y alabamos al Señor por el gran hogar que

Él nos ha dado. Inevitablemente, alguien dice, “¿Te acuerdas cuando...?” Parte de la tristeza

y del sufrimiento de Cristo aquí sobre la tierra debe ser tenido en cuenta por el hecho de que

Él estaba lejos del hogar del Padre. El amaba los hijos de los hombres, pero extrañaba la

Gloria y el gozo que Él había tenido en la casa del Padre. Esto debe ser una parte de cómo el

cielo será. Constantemente estamos haciendo recuerdos, y el proceso de hacerlos determina la

manera en la cual vivimos. Nuestros recuerdos harán nuestros viejos tiempos felices o

infelices. ¡Eso es lo que los recuerdos hacen! Nuestros más profundos recuerdos, deberían

ser los de nuestra vida diaria en nuestro hogar cristiano, tanto los nuestros como los de

nuestros hijos.

Los recuerdos del hogar deberían incluir los momentos de nuestras comidas, tiempos

de oración y tiempos de juegos que compartimos. Los viajes que hicimos, los animales que

tuvimos, las bromas y las batallas que enfrentamos. A menudo hubieron conflictos, y también

compartimos de ellos. Como una familia, hacemos recuerdos cada día de la semana, porque

tu nunca sabes cuándo estarás haciendo el último de ellos. La vida es tan incierta que no

sabemos nunca cuando estamos compartiendo la última comida, la última conversación o el

último paseo juntos. Yo conozco una familia que termina cada conversación telefónica, email,

nota y cada partida con un “te amo”. Nunca dejes la casa en la mañana si ha habido un

malentendido, palabras feas o amargas, o silencio malhumorado, porque esas cosas pueden

llegar a ser un amargo recuerdo de por vida. La mejor defensa del hogar son esas pocas y

especiales palabras que mencionamos al principio, “lo siento,” “perdóname,”

y “te amo”. “La blanda respuesta quita la ira; mas la palabra áspera hace subir el furor”

(Proverbios 15:1).

Se cuenta la historia de un hombre joven con naturaleza bondadosa y gentil que dejó

su hogar para ir a su trabajo. No hacía una hora que se había ido cuando su cuerpo fue traído

a su casa. El andamio donde estaba trabajando se había soltado y había fallecido. Una de sus

hermanas estaba más apenada que los demás. Parecía tener una tristeza en particular. Ella

solo podía decir, “no fui tan amable con él esta mañana cuando se fue”.

¡ Recuerdos! Una vez hechos, son eternos y no pueden cambiarse.

Los hijos tienen recuerdos también

Habiendo viajado a muchas grandes ciudades y habiendo observado las grandes

multitudes de personas moviéndose por las calles, dentro y fuera de los grandes edificios,

crecí acostumbrado a observar gente apurada en todas direcciones. Cada vez lo recuerdo,

cada uno de ellos llevando en sus corazones y vidas la impresión del hogar del cual proceden.

¿Qué tipo de recuerdos tendrán tus hijos del hogar? ¿Serán recuerdos de padres que

amaron al Señor Jesucristo y continuamente buscaron la Biblia como dirección de sus vidas?

¿Serán recuerdos de confort, inspiración, motivación y bendiciones, o serán recuerdos que

queman, muerden y maldicen? Deberíamos encarar el asunto ajustadamente, estando

completamente seguros que los hijos que enviamos al mundo nunca escaparán plenamente de

los recuerdos e influencias del hogar. Si el hogar de la niñez ha sido justo y dulce, su

bendición irá con ellos por toda la vida.

“El pecado puede barrer sobre el alma como un fuego devastador; la tristeza puede

apagar todo gozo y esperanza; pero el recuerdo de un dulce y bendecido hogar vive como una

estrella solitaria alumbrando en lo profundo de la noche. Y aun en medio del pecado, su

cuadro flota delante de la mente como un sueño evanescente.”

Aquí está el testimonio de un hombre: “Recuerdo noches en que estaba acostado

quietamente, en la pequeña habitación de arriba, antes de que me llegara el sueño. Se

acercaban suaves pisadas por la escalera, la puerta silenciosamente se abría y una silueta bien

conocida, suavemente se deslizaba a través de la oscuridad, y se ubicaba al lado de mi cama.

Primero, unas pocas y amenas preguntas de afecto, las cuales gradualmente se profundizaban

en palabras de consejo. Entonces se arrodillaba, su cabeza cerca de la mía, sus más fervorosas

esperanzas y peticiones fluían en oración. ¡Cuánto una madre puede desear para su

muchacho! Sus lágrimas hablaban del fervor de su deseo. Me parece sentirlas todavía

cuando a veces caían sobre mi rostro. Levantándose, con un beso de buenas noches, se iba.”

Un recuerdo como este es el más grande regalo que un padre puede dejarle a su hijo.

Será un guardián contra la tentación y el pecado. Proveerá una cadena de oro atando a sus

hijos a los pies de Dios. ¿No es valioso llenar la vida de un hijo con recuerdos como estos?

¡Cuán descuidados los padres podemos ser! ¡Cuán negligentes! ¡Dios nos perdone y ayude!

A veces, la tristeza no es tomada apropiadamente. Si un hogar es un verdadero hogar

cristiano, la tristeza no echará fuera todas las luces. Más bien hará el hogar más tierno y

amoroso. Arrastra el hogar más cerca de Dios. La tristeza santificada transforma un hogar, y

trae más de Dios hacia él. De modo que sucederá que el recuerdo de una tristeza pruebe ser el

más tierno y firme broche que ligue hogar y corazones juntos.

Ya cerrando este libro, hay algunas cosas que nunca debemos olvidar. Debemos tener

a Cristo en nuestros hogares si nuestros recuerdos han de ser todo lo que deberían. Debería

haber un altar familiar donde en algún momento cada día toda la familia se reúna para oír la

Palabra de Dios y orar juntos. En este siglo 21 rápidamente nos movemos por el mundo.

Pronto, todo lo que permanezca será el recuerdo de nuestras vidas. El más fuerte fundamento

que nos dará estabilidad, dirección y propósito en nuestras vidas es un Hogar Cristiano (I Cor.

3:11-13).

Se cuenta una Hermosa historia de Mozart. Su ultima composición musical fue su

Réquiem. Después de días de enfermedad y de la labor más dolorosa, estuvo terminado. Su

hermosa hija Emily vino a su habitación justo cuando estaba escribiendo las últimas notas, y

Mozart puso en sus manos el manuscrito, diciendo, “Aquí está, mi hermosa Emily, está

terminado; mi Réquiem está terminado, y yo también, estoy terminado.”

“No digas eso, querido padre,” dijo la gentil Emily, “pareces mas fuerte hoy.”

“Ya nunca estaré bien otra vez,” replicó su padre, “pero aquí está, Emily, siéntate al

piano y toca estas notas y cántalas con los himnos de tu santa madre.”

Emily obedeció, cantando con una voz enriquecida por la tierna emoción.

Entonces, cuando hubo terminado, se volvió del piano, esperando la sonrisa de

aprobación de su padre; pero ella solamente vio la apariencia de paz sobre sus facciones y el

sello de la muerte. El se había ido al hogar en las alas de su propio Réquiem.

Por favor, escuchen cuando digo que no habrá Réquiem más dulce al corazón en la

última hora de la vida terrenal como el Réquiem de los benditos recuerdos del hogar. Serán

música en el corazón, más dulce que la canción de los ángeles. Dios nos ayude a vivir en el

hogar dulcemente. Una de las mejores recompensas serán nuestros hijos, nietos y futuras

generaciones que sigan nuestro ejemplo al edificar un hogar cristiano donde Jesucristo haya

sido continuamente huésped invitado, y Su preciosa Palabra haya sido nuestro estándar y guía.

Hagamos del hogar un lugar donde “atesoremos un buen fundamento para lo por venir, un

lugar donde echemos mano de la vida eterna” (1 Timoteo 6:19).

Hagamos que nuestras metas sean evidentes en este aspecto. Lo más cercano al cielo

es un Hogar Cristiano.

matrimonio, divorcio y segundas nupcias.

El matrimonio, el divorcio y las segundas nupcias


Parte 1: El matrimonio


"Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él. (...) Jehová Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para que viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ese es su nombre. Y puso Adán nombre a toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo; mas para Adán no se halló ayuda idónea para él. Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán, y mientras éste dormía, tomó una de sus costillas, y cerró la carne en su lugar. Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre. Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada. Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne" (Génesis 2.18, 20–24).



A. El origen del matrimonio


Los versículos citados arriba nos explican cómo fue establecido el primer matrimonio. El propósito de este primer matrimonio fue para que Adán tuviera una compañera que lo ayudara. Dios había dicho:"Le haré ayuda idónea para él". ¿A qué se refería Dios al decir que ella sería una "ayuda idónea" para Adán?


No fue, como piensan algunos, principalmente para que ella hiciera los trabajos de la casa, pues ¿qué necesidad tenían de una casa? No hacía frío; no hacía calor; no llovía.... Tampoco fue para que ella le lavara la ropa a Adán, pues no había ropa antes de que ellos pecaran.


Dios hizo que Eva fuera una ayuda idónea para Adán. Idóneo quiere decir "propio para una cosa". Eva fue propia para Adán; es decir, ella pudo ayudarle exactamente en las áreas de su vida donde él necesitaba ayuda. En lo que Adán pensaba sólo con la lógica, Eva contribuía con una perspectiva intuitiva mucho mejor. En cuanto a Adán, él proveyó la fuerza, pero Eva añadió la ternura.


Además, Dios creó a Eva para que, al habitar con Adán, diera a luz hijos. De otra manera hubiera sido imposible que el género humano cumpliera con el primer mandamiento que Dios les dio: "Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla" (Génesis 1.28).


Dios le dio a Adán precisamente la compañera que lo capacitara al ayudarle a cumplir con el propósito que Dios tenía para él. Dios aún tiene un propósito para nosotros. Y aún él nos da las compañeras y los compañeros que necesitamos para cumplir con este propósito.


B. El orden del matrimonio


"Dios no es Dios de confusión, sino de paz" (1 Corintios 14.33). Si yo escogiera una sola palabra que mejor describiera el matrimonio típico latinoamericano, sería ésta: confusión. La confusión matrimonial abunda en todos lados: el enojo, la pereza, la irresponsabilidad, el adulterio, el divorcio, el abandono.... No hace mucho hablé con una señora cuyo yerno había abandonado a su esposa tres veces. Esta terrible situación no se desarrolló en un solo día. Había existido una serie de conflictos, excusas y engaños.


¿De qué brota tal desorden y confusión matrimonial?


Generalmente no se puede culpar sólo a una sola parte. Más bien brota de lo que voy a llamar "una cultura de indiferencia" hacia lo que Dios dice en cuanto al orden del matrimonio. ¿De qué hablo al decir "una cultura de indiferencia"? Permítame explicárselo:


Hace como cuatro meses, yo platiqué con un señor peruano que jamás había conocido antes. Nuestra conversación se desarrolló más o menos de la siguiente manera. Primero, él me preguntó:


-- Y esa tela que lleva su mujer en la cabeza, ¿para qué la lleva?


-- Bueno, eso lo lleva porque obedece a lo que dice en Primera de Corintios capítulo 11.


-- Pero ¿para qué sirve?


-- Bueno, su velo tiene varios propósitos: cubre modestamente su cabello largo; además, es señal de su sumisión al hombre....


Al mencionar esa palabra anatema, sumisión, el peruano se despertó de a tiro. Arqueó las cejas y respondió con indignación:


-- Mire, la mujer puede ser todo lo que es el hombre. Ella puede ser patrona, jefe, policía...aun puede ser presidenta del país -- . Y al platicar más en cuanto a lo que dice la Biblia sobre este asunto, fue evidente que este señor estimaba más su propia lógica que lo que Dios dice en cuanto al orden matrimonial.


Y este señor no está solo. He escuchado a varias personas que profesan estar de acuerdo con lo que dice la Biblia en cuanto al orden matrimonial. Sin embargo, en cuanto se refieren a su propio matrimonio, entonces presentan excusas: "Mi marido no es muy capaz." "Mi señora no cumple su parte."


A esto es a lo yo llamo toda una "cultura de indeferencia" al orden matrimonial establecido por Dios. Y toda una cultura no se cambia pronto ni fácilmente. Tendrá que cambiarse de corazón en corazón, persona en persona, pareja en pareja, congregación en congregación.... Pero puedo predecir confiadamente que a medida que nuestra cultura se cambie a una "cultura de atención" a las instrucciones de Dios, la confusión en nuestros matrimonios será reemplazada con paz, amor, placer, fidelidad y acciones de gracias al sabio Creador del matrimonio.


Exactamente ¿cuál es el orden matrimonial que Dios ha establecido? No voy a escribirlo aquí, pues usted debe buscarlo en su propia Biblia. Ahí Dios se lo revela más claramente que yo pudiera revelárselo en este artículo. El orden matrimonial establecido por Dios se encuentra principalmente en tres pasajes bíblicos. Búsquelos ahora en:


            • Efesios 5.22-23


            • 1 Timoteo 2.8-15


            • 1 Pedro 3.1-7


Y no vaya a decirme lo que me dijo un amigo mío.... Él me dijo que estos pasajes sólo tratan de costumbres culturales que ya no existen y que los mismos de ninguna manera constituyen principios que sean vigentes para todo tiempo.


La verdad es que estos pasajes bíblicos hablan de principios que los escritores basaron en el acto de la creación, el pecado original, el ejemplo de Sara (quien vivió miles de años antes de la cultura contemporánea de los escritores) y en la relación entre Cristo y su pueblo. Todas estas bases traspasan la cultura y la costumbre de cualquier país para alcanzarnos hoy día en dondequiera que vivamos. ¿Acaso nos creemos más sabios que nuestro Creador? ¿Le permitiremos cambiar nuestra "cultura de indiferencia" a una cultura de atención a él?


C. Los propósitos del matrimonio


Nosotros, a la hora de analizar el éxito de nuestras relaciones con otros (permítame decírselo francamente), somos bien egoístas. Por ejemplo, si usted me pregunta a mí cómo va mi matrimonio, de momento pienso en que si yo estoy feliz o no. De repente pienso en que si yo estoy sacando de mi matrimonio lo que yo necesito. No pienso primeramente en que si mi esposa está feliz. No pienso primeramente en que si mi matrimonio está cumpliendo los propósitos de Dios. Claro, después yo pienso en estas cosas, pero requiere esfuerzo.


Debemos esforzarnos por asegurar que nuestros matrimonios estén cumpliendo los propósitos de Dios. ¿Cuáles son esos propósitos?


1. Un testimonio a la comunidad acerca del poder sobrenatural de Dios


Dios quiere que nuestros matrimonios demuestren ante nuestra comunidad su poder sobrenatural. Pero, ¿cómo este poder se demuestra en la vida de una pareja?


Bueno, se requiere del poder sobrenatural de Dios para siempre preocuparme más por el bien de mi esposa que por mis propios intereses. Se requiere el poder de Dios para ayudar a bañar a los hijos cuando más me gustaría salir con mis amigos. Requiere el poder de Dios trabajar todos los días para proveer para mi esposa en vez de hacer lo que me gusta. Para mi esposa requiere el poder de Dios que ella apoye la convicción que Dios me ha dado en cuanto a disciplinar a nuestros hijos, aun en los casos donde ella no esté de acuerdo conmigo. Y requiere el poder de Dios de manera que nosotros protejamos a nuestros hijos de las influencias dañinas, cuando sería muy fácil dejarlos correr a dondequiera.


Y en el caso de un marido incrédulo e irresponsable, el poder de Dios en la vida de su esposa, capacitándole a sujetarse a él en silencio y sin "predicarle", es el testimonio más fuerte que ella jamás puede dar: "Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas, considerando vuestra conducta casta y respetuosa" (1 Pedro 3.1-2).


Dios quiere mostrar, por medio de un matrimonio armonioso, su poder sobrenatural. ¡Qué testimonio más fuerte ante el mundo! (Véase Tito 4-5.)


2. Figura de la relación entre Jesús y su pueblo


El segundo propósito que Dios tiene para nuestros matrimonios es que muestren ante nuestra comunidad la relación entre Jesús y su pueblo. Efesios 5.22-23 nos explica esa relación. Fíjese en lo que Jesús hizo por nosotros: Se entregó a sí mismo hasta la muerte para santificarnos, purificarnos y presentarnos a sí mismo, perfectos. El marido fiel demuestra a la comunidad lo que esto significa en la vida diaria. Él sacrifica sus propios intereses y placeres para proveer al bien de su esposa, declarándola (aunque imperfecta que sea) como la compañera perfecta de Dios para él. ¡Qué seguridad esto le da a su esposa! ¡Qué testimonio práctico ante la comunidad del amor de Cristo hacia nosotros!


Fíjese también en la reverencia del pueblo verdadero de Cristo hacia él. Efesios 5.22-24 dice que Cristo es la cabeza de su iglesia, y esa iglesia está sujeta a él. La esposa fiel muestra a la comunidad lo que esto significa en la vida diaria. Ella estima a su esposo como a su cabeza, permitiendo que él dirija en todo, aun cuando él no esté muy dispuesto a dirigir. ¡Qué motivación esto le da a su marido a cumplir con su responsabilidad! ¡Qué testimonio práctico de cómo el verdadero pueblo de Cristo se sujeta a él!


Dios es fiel. Él siempre cumple sus promesas. Dios dijo al pueblo de Israel: "¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti" (Isaías 49.15).


Al casarnos nos prometimos ser fieles a nuestro cónyuge en tiempos difíciles así como en los tiempos cuando todo va bien. Pero cuando aparece algún desacuerdo, entonces pronto muchos se justifican para serles infieles a sus cónyuges. ¡Cuántas excusas presentan para establecer que fue la culpa de su cónyuge que todo se desbarató! Sin embargo, la infidelidad a nuestro cónyuge siempre es infidelidad matrimonial. Y ¡cómo le duele al corazón de Dios cuando mostramos ante nuestra comunidad un ejemplo torcido de su carácter fiel! Hasta le repugna tener que escuchar nuestras excusas. Fíjese en los siguientes testimonios bíblicos de la fidelidad de Dios.


            "Jehová, (...) tu fidelidad alcanza hasta las nubes" (Salmo 36.5).


            "Poderoso eres, Jehová, y tu fidelidad te rodea" (Salmo 89.8).


            "De generación en generación es tu fidelidad" (Salmo 119.90).


            "Y te desposaré conmigo en fidelidad, y conocerás a Jehová" (Oseas 2.20).


            "Fiel es el que os llama, el cual también lo hará" (1 Tesalonicenses 5.24).


            "Si fuéremos infieles, él permanece fiel; él no puede negarse a sí mismo" (2 Timoteo 2.13).


            "Fiel es el que prometió" (Hebreos 10.23).


En una sociedad que se excusa del todo en cuanto a su responsabilidad matrimonial, ¿se mantendrá usted fiel a su esposa, sin importar cómo ella le trate?


Anteriormente hablé acerca del peruano que estimaba más su propia lógica que la voz de Dios. Ya casi al final de nuestra conversación (pues hablamos durante varias horas), él había cambiado en el espíritu de su actitud. No digo que había cambiado de opinión, pero ya no mostraba tanta confianza en la suya. Al despedirnos, él mostró como cierta desgana de partir. Nuestra oración a Dios es que este señor haya visto en nuestro matrimonio la evidencia de un poder sobrenatural que puede manar solamente de Dios. Al ser así, nuestro matrimonio no habrá sido en vano.


Parte 2: El divorcio


"No seáis desleales para con la mujer de vuestra juventud. Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que él aborrece el repudio" (Malaquías 2.15-16).



Hemos visto que es el plan de Dios que mi matrimonio y el suyo representen la fidelidad de Dios en la tierra. Esto se hace cuando nosotros como cónyuges nos entregamos únicamente el uno al otro, pase lo que pase, hasta la muerte. En tal cuadro obviamente no cabe el divorcio. Lo cierto es no solamente yo, sino casi todos mis amigos evangélicos estaríamos muy de acuerdo que el divorcio no es bueno.


Sin embargo, cuando se relaciona con su propio matrimonio o con el matrimonio de sus conocidos, yo encuentro que muy a menudo mis amigos evangélicos ponen excusas por los divorcios que hay en su medio. En la primera parte de este artículo, nosotros llamamos a esta actitud una "cultura de indiferencia" con relación a los mandamientos de Dios. Rogamos que Dios pueda usar esta parte sobre el divorcio para efectuar un cambio, primero en nuestras vidas personales y luego a nivel familiar, congregacional e inclusive nacional, cambiando nuestra "cultura de indiferencia" en una "cultura de atención" a lo que Dios manda.


Pues, ¿qué es lo que Dios nos manda con relación al divorcio? En primer lugar, pongámonos de acuerdo en un punto muy esencial: Dios aborrece el divorcio. Él así lo dice en Malaquías 2.15-16. Dios aborrece cualquier infidelidad a los pactos o contratos en los que hemos entrado. ¿Cómo no va a aborrecer también la infidelidad a los votos matrimoniales? En esto están de acuerdo todos los evangélicos, ¿verdad? A nadie le gusta el divorcio.


Pero no siempre estamos de acuerdo cuando aparecen situaciones matrimoniales difíciles. Por ejemplo, si mi cónyuge quebranta su parte del contrato matrimonial, ¿estoy libre entonces de tener que seguir cumpliendo con mi parte? ¿Acaso no existen situaciones donde Dios puede bendecir un divorcio? Y si las hay, ¿cuáles son?


Para contestar estas preguntas, vamos a tratar de despegarnos de todas las emociones y toda la polémica que siempre acompaña a este asunto, para que veamos con claridad cuál sea el corazón de Dios para su pueblo con respecto a esta cuestión.


A. ¿Por qué Dios aborrece el divorcio?


Hemos visto que Dios aborrece el divorcio. Pero, ¿por qué lo aborrece? ¿Qué hay en el corazón de Dios que hace que él sienta tanta repugnancia hacia el divorcio? Primeramente, es porque....


1. El divorcio rompe el significado simbólico del matrimonio


Dios nos ha dicho que la relación matrimonial es figura de la relación entre Dios y su pueblo. Lo cierto es que al leer Malaquías capítulo 2 se hace difícil ver en cuáles versículos Dios está hablando de la relación entre un hombre y su mujer y dónde está hablando de la relación entre Dios y su pueblo Israel. Esto es porque ¡ambas relaciones son muy semejantes! En ambos casos, Dios requiere una fidelidad absoluta.


¿Qué de nosotros, maridos? ¿Acaso nosotros vivimos con nuestras esposas de tal forma que representamos sinceramente la fidelidad de Dios para con su pueblo? Y ustedes, esposas, ¿reflejan la fidelidad del verdadero pueblo de Dios para con él al vivir con sus maridos?


Dios siempre cumple sus promesas. La Biblia dice que él no puede mentir. La fidelidad de Dios es una parte integral de su carácter. Es su corazón.


En fin, Dios aborrece el divorcio porque el mismo constituye una burla descarada ante los mundanos de la fidelidad de Dios. Además, Dios lo aborrece porque....


2. El divorcio es un intento de romper lo que Dios juntó


En Mateo 19.3 los fariseos le preguntaron a Jesús: "¿Es lícito al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa?" Jesús les respondió en los versículos 4-6: "¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne? Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre."


Efectivamente, yo no creo que el divorcio rompa el lazo matrimonial ante Dios, pues Romanos 7.1-3 dice que el matrimonio es de por vida. Pero ante los ojos de los hombres, el divorcio sí rompe el matrimonio. Los cónyuges divorciados viven separados, desafiando de esa manera al Dios altísimo que los creó y los juntó en una sola carne. ¡Esto no debe ser!


Además, Dios aborrece el divorcio porque....


3. El divorcio demuestra otro espíritu que no es el de Jesús


Jesús vino a este mundo como Príncipe de paz. Pedro escribió esto acerca de lo que Jesús hizo mientras anduvo aquí en la tierra: "Cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente" (1 Pedro 2.23). Luego Pedro nos amonesta en 1 Pedro 4.19: "De modo que los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador, y hagan el bien".


Por lo general, el divorcio es directamente opuesto a este espíritu que demostró Jesús. El divorcio es una reacción. Sólo mencionar la posibilidad del divorcio a su cónyuge es una manera de amenazar. El divorcio clama: "Yo tengo derecho a vivir mi propia vida como yo la quiero vivir". Por eso, Dios aborrece el divorcio. Además, lo aborrece porque....


4. El divorcio priva a los hijos de un ambiente seguro


Los especialistas muchas veces están equivocados, pero en cuanto a esto que voy a escribir, yo no creo que lo estén: Ellos dicen que los hijos de padres divorciados tienden a la delincuencia. Son más propensos al robo, al homicidio y a un sinfín de crímenes. Las calles y las cárceles están llenas de jóvenes delincuentes que son el producto de hogares donde sus padres se divorciaron. Satanás toma la ventaja y aprieta cada vez más a estos jóvenes con sus lazos del vicio. ¿Cuántas pobres personas poblarán el infierno como resultado de padres que se divorciaron?


No sabemos. Pero las siguientes palabras de Jesús acerca de los que hacen tropezar a los "pequeños" deben alarmarnos: "Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar" (Mateo 18.6). Dios aborrece el divorcio porque hace tropezar a los hijos.


Además, Dios lo aborrece porque....


5. El divorcio engendra más divorcio


No hace tantos años que el divorcio casi no se conocía en los Estados Unidos. Pero ahora el mismo corre desenfrenado. Se dice que por cada cien matrimonios, casi unos cincuenta de ellos terminan con el divorcio.


¿Por qué ha cambiado tanto este tema desde la época de mis abuelos? ¿Será que ahora hay menos religión de la que había en ese tiempo? No, no lo creo. Resulta que los Estados Unidos es un país bastante religioso hasta ahora. Además, las estadísticas demuestran que en las regiones de este país que son más religiosas, ¡el nivel de divorcio es más alto que en las menos religiosas!


¿Será entonces que hoy día la gente se esfuerza menos que antes para salvar los matrimonios? Tampoco lo creo. Lo cierto es que en la actualidad existen más instituciones que nunca que ofrecen orientación matrimonial. El divorcio no le gusta a nadie.


¿Será entonces que es más fácil que antes obtener un divorcio legal? Sí, es más fácil, y estoy seguro que esto es un factor determinante en el aumento en las tasas de divorcio de este país. Sin embargo, no creo que sea el factor principal, porque nuestra congregación y muchas otras que conozco vivimos en el mismo tiempo y bajo las mismas leyes fáciles del estado, y estamos completamente libres del divorcio. ¿Por qué? Porque nuestros padres no sembraron el divorcio; por tanto, hoy día no lo estamos cosechando en nuestra congregación.


El divorcio corre tan desenfrenado hoy día porque la generación actual está cosechando lo que sembraron sus padres; y es una cosecha bastante amarga. La generación anterior y la que la antecedió sembraron el divorcio al abrir la puerta (aunque inicialmente la abrieron sólo un poquito) a la posibilidad de salir de matrimonios difíciles por medio del divorcio. Lo que pasa en nuestra generación da testimonio a la veracidad de lo que dice la Biblia: "No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará" (Gálatas 6.7).


Existe también otra manera en que el divorcio engendra más divorcio. Dios instituyó el contrato matrimonial para la seguridad emocional de los cónyuges. ¿Qué pasa entonces si surge una disputa entre las personas casadas y ambas partes saben que si no pueden llegar a un acuerdo, el divorcio va a ser una opción? ¡Exactamente! ¡Esa posibilidad les quita a los cónyuges la propia seguridad que el matrimonio debería proveerles cuando pasan por dificultades matrimoniales!


Pensemos ahora en la próxima generación. Se dice que los hijos de padres divorciados se divorcian con más regularidad. De aquí a veinte años, ¿qué pasará con los matrimonios de nuestros hijos? ¡Volvamos, pues, a Dios! ¡Clamemos a él por su misericordia! ¡Dejemos de traicionar a nuestros cónyuges y a nuestros hijos!


B. ¿Pero será que Dios aborrece todo divorcio?


En Mateo 5.32 y 19.9 Jesús dijo una frase que ha sido motivo de numerosas disputas entre los evangélicos. He aquí la frase (en letra negrita), citada de Mateo 5.32: "Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere". Aquí presento tres maneras de interpretar esta frase:


1. Unos piensan que la frase "a no ser por causa de fornicación" se refiere a la costumbre de las parejas judías de desposarse o darse palabra de casamiento unos meses antes de la boda. Durante ese período de desposados, la gente se refería a ellos como "marido" y "mujer", aunque jamás habían vivido juntos. En tal caso, si se hallaba que la mujer le había sido infiel a su "esposo", entonces él no debía casarse con ella. Todo esto era antes de consumar el matrimonio. Tal fue el caso con José y María, los padres de Jesús. Ya que María se halló embarazada antes que ambos vivieran juntos, José pensó repudiarla (véase Mateo 1.18-25).


2. Otros piensan que esta frase trata la situación donde uno de los cónyuges fornica regularmente, y que en tal caso el cónyuge fiel se volvería partícipe con el pecado al seguir viviendo con él o con ella.


3. Aun otros piensan que esta frase da derecho al cónyuge "inocente" a divorciarse del otro cónyuge por casi cualquier infidelidad matrimonial. Millares de evangélicos se han aprovechado de esta interpretación para así justificar su propio divorcio.


Ahora bien, ¿qué realmente quiso decir Jesús con la frase "...a no ser por causa de fornicación"?


Considérelo de esa manera. En Mateo 19 los fariseos le habían preguntado a Jesús: "¿Es lícito al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa?" Jesús claramente estableció una norma MÁS EXIGENTE que la de la ley de Moisés, pues dijo que "por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; mas al principio no fue así".


Pero sucede que hoy día muchos evangélicos se aprovechan de la frase de Jesús, "a no ser por causa de fornicación", permitiendo MÁS DIVORCIO de lo que permitió Moisés. ¡Abundan los pastores evangélicos que no sólo permiten el divorcio, sino que hasta aconsejan a sus miembros que se divorcien!


Además, hoy día muchas iglesias evangélicas permiten que las mujeres se divorcien de sus maridos. ¡Esto ni lo permitió Moisés! Toda referencia al divorcio en el Antiguo Testamento se refiere al marido que se divorcia de su mujer. No hay excepción alguna. (Busque en su Biblia si no lo cree. Supongo que sea porque Cristo, nuestro novio, tiene derecho a divorciarse de su pueblo infiel, pero su pueblo no debe nunca divorciarse de él, pues él es siempre fiel.)


Las interpretaciones uno y dos concuerdan con el intento de Jesús, así como con las demás escrituras sobre este asunto. La interpretación número uno es muy común entre los anabaptistas conservadores de hoy. La interpretación número dos es la que comúnmente abrazaron los primeros cristianos después de los apóstoles. La interpretación número tres es un instrumento en las manos de Satanás para obrar en contra de Dios.


Con todo, si en algunos casos Jesús permitió la separación, nunca hallamos que él permitiera las segundas nupcias a menos que uno de los dos cónyuges haya muerto. Trataremos ese tema en la próxima parte.


Parte 3: Las segundas nupcias


Palabras de Jesús: "Cualquiera que repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra ella; y si la mujer repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio" (Marcos 10.11-12).



Hasta aquí he tratado del matrimonio y el divorcio. He hablado en cuanto a lo que denomino una "cultura de indiferencia" a lo que Dios dice con respecto al matrimonio y el divorcio. Dicha cultura la hemos creado nosotros mismos...y la confusión matrimonial en que nos encontramos ahora es producto de la misma.


Al decir "cultura de indiferencia" me refiero a nuestra manera de pensar, hablar y actuar cuando enfrentamos dificultades matrimoniales. Por ejemplo, casi todas las personas que se llaman "cristianas" asienten a la verdad que el matrimonio es de por vida. Sin embargo, tan pronto se hallan hundidos en problemas matrimoniales difíciles de resolver, muchos presentan pretextos por los que esperan encontrar la manera de disolver su matrimonio antes que Dios lo disuelva con la muerte. Todo parece indicar que una gran mayoría cree que lo que Dios dice se puede cambiar de aquí para allá para adaptarse a su situación. Esto es a lo que yo llamo toda una "cultura de indiferencia" a los mandamientos de Dios.


En esta parte de este artículo voy a tratar acerca de las segundas nupcias. Pero antes de continuar con esta parte, vamos a repasar once puntos principales que vimos acerca del matrimonio y el divorcio:


1. A medida que nuestra cultura cambie a una "cultura de atención" a las instrucciones de Dios, la confusión en nuestros matrimonios será reemplazada con paz, amor, placer y fidelidad.


2. Dios quiere que nuestro matrimonio sea un testimonio a la comunidad acerca del poder sobrenatural de Dios en las relaciones humanas.


3. Dios quiere que nuestro matrimonio sea un ejemplo de la relación entre Jesús y su pueblo.


4. Dios quiere que nuestro matrimonio sea una demostración del carácter de Dios.


5. Dios aborrece el divorcio porque el divorcio rompe el significado simbólico del matrimonio.


6. Dios aborrece el divorcio porque el divorcio rompe lo que Dios juntó.


7. Dios aborrece el divorcio porque el divorcio demuestra otro espíritu que el de Jesús.


8. Dios aborrece el divorcio porque el divorcio priva a los hijos de un ambiente seguro donde se puedan desarrollar.


9. Dios aborrece el divorcio porque el divorcio engendra más divorcio.


10. Esta frase que se ha hecho popular en boca de muchos y que dijo Jesús, "a no ser por causa de fornicación" (Mateo 5.32 y 19.9), no da derecho al cónyuge "inocente" a divorciarse de su pareja por cualquier molesto que le esté causando.


11. Si en algunos casos de infidelidad conyugal Jesús dio lugar a la separación, nosotros nunca hallamos que él permitió las segundas nupcias mientras el cónyuge anterior todavía estaba con vida.


Este último punto es el que trato de abordar ahora. Así que, ante todo veamos cuáles son las propias palabras de Jesús y del apóstol Pablo sobre este tema:


Mateo 5.32 (Jesús dice): "Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casa con la repudiada, comete adulterio."


Mateo 19.9 (Jesús dice): "Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera."


Marcos 10.11-12 (Jesús dice): "Cualquiera que repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra ella; y si la mujer repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio."


Lucas 16.18 (Jesús dice): "Todo el que repudia a su mujer, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada del marido, adultera."


Romanos 7.2-3 (escribe el apóstol Pablo): "Porque la mujer casada está sujeta por la ley al marido mientras éste vive; pero si el marido muere, ella queda libre de la ley del marido. Así que, si en vida del marido se uniere a otro varón, será llamada adúltera; pero si su marido muriere, es libre de esa ley, de tal manera que si se uniere a otro marido, no será adúltera."


1 Corintios 7.10-11 (escribe el apóstol Pablo): "Pero a los que están unidos en matrimonio, mando, no yo, sino el Señor: Que la mujer no se separe del marido; y si se separa, quédese sin casar, o reconcíliese con su marido; y que el marido no abandone a su mujer."


¡Todo está muy claro! A menos que muera el cónyuge de uno (la primera persona con quien contrajimos matrimonio por primera vez), casarse de nuevo queda completamente prohibido por el Nuevo Testamento. (Si encuentras algunos versículos en el Nuevo Testamento que expongan lo contrario a estos que aparecen aquí, por favor, escríbelos y envíanoslos.)


Sin embargo, muchos de nosotros conocemos a personas que se han casado por segunda vez y que sus cónyuges anteriores todavía viven. ¿Qué hacer en tales casos? En muchos casos estas segundas nupcias ya han producido familias enteras. Existe el caso de jóvenes que se casan por capricho, viven como marido y mujer por un tiempo y luego deciden separarse al concluir que no debían haberse casado por un motivo o por otro. Lo cierto es que muchas de estas personas obtienen el certificado del divorcio civil, encuentran al cónyuge "correcto", y viven aparentemente felices por veinte, treinta o aun cuarenta años antes de convertirse al Señor. ¿Qué deben hacer tales personas?


Conozco a personas que afirman que las segundas nupcias, aunque no debían haberse contraído, siempre son matrimonios legítimos y que por tanto no se deben deshacer. Hay iglesias que afirman que los matrimonios que se contrajeron antes de convertirse la pareja pueden ser anulados, pero cualquier matrimonio que se contrae después de la conversión es legítimo. Y también están los que reconocen que las segundas nupcias no son correctas, pero argumentan que no se deben deshacer debido a que lo incorrecto de privar a los hijos de la seguridad de un hogar contrapesa lo incorrecto de seguir en las segundas nupcias.


Yo he escuchado todas estas cosas y muchas otras más. Pero a pesar de todos estos pretextos, tú te darás cuenta que el Nuevo Testamento sigue prohibiendo las segundas nupcias. Reconozco que el Nuevo Testamento no dice específicamente qué se debe hacer cuando ya se hayan contraído las segundas nupcias. Pero igualmente reconozco que el que quiere más que todo hacer la voluntad de Dios podrá hallar la manera de hacerla y estoy completamente convencido que al hacerla Dios le bendecirá tremendamente. He aquí tres razones por las cuales deben ser anuladas todas las segundas nupcias que se contraen mientras vive el primer cónyuge:


1. La persona que se casa por segunda vez no sólo comete adulterio al momento de casarse, sino que entra a una relación adúltera. Esto se ve en Romanos 7.3 donde dice que la mujer casada "si en vida del marido se uniere a otro varón, será llamada adúltera". Además, Jesús dijo en Marcos 10.11-12 que el hombre que se divorcia de su mujer y se casa con otra comete adulterio contra ella; es decir, contra su mujer. Esto es cierto debido a que su primera esposa es su mujer verdadera, porque Dios los ha unido en uno (véase Mateo 19.6). Y según Romanos 7.2-3 la única cosa que rompe esa unión es la muerte. El adulterio que se comete contra el cónyuge verdadero consiste en la relación adúltera que se mantiene viviendo en las segundas nupcias.


2. Jesús lo expuso de forma más clara en Mateo 19.6 donde demuestra que la razón por la que los cónyuges verdaderos no deben separarse es porque Dios los une en una sola carne. ¿Crees tú que Dios aprueba la unión de los que se casan por segunda vez, viendo que él mismo dice que al hacerlo ellos cometen adulterio? ¡Imposible!


3. Continuar viviendo en las segundas nupcias sólo echa leña al fuego perverso de la "cultura de indiferencia" a lo que Dios dice. Y ese fuego está quemando las meras raíces de la sociedad y la así llamada "iglesia de Dios" en el mundo.


Para los que en este momento estén considerando casarse de nuevo mientras viva su verdadero cónyuge (la pareja del primer matrimonio), les hago esta pregunta: ¿Qué motivo tendrán ustedes de no hacerlo si después de todo pueden casarse, arrepentirse, confesar lo que han hecho...y seguir viviendo juntos como si fueran esposos verdaderos? Tal acción definitivamente no constituye un verdadero arrepentimiento. Además, Dios no tiene por costumbre poner leyes y luego cuando le desobedecemos, decir: "Está bien, no importa; pueden seguir en su pecado sin consecuencia..."


Yo reconozco que es difícil anular una relación aparentemente feliz. Reconozco también que esto representa una dificultad tremenda para los hijos que han venido a este mundo como resultado de las segundas nupcias. Me han llamado loco por "interesarme más por lo que Dios dice que por el 'bien' de los hijos". Pero en medio de toda la confusión y la burla he visto una persona acá y otra allá que han salido de las relaciones adúlteras de sus segundas nupcias y, ¿sabes qué? ¡Dios ha obrado poderosamente a su favor! ¡A Dios le place darnos la gracia para pasar por las dificultades que tenemos que enfrentar al dejar de pecar y al empezar a caminar con él!


Amigo lector, si tú te encuentras enredado en una relación adúltera, ¡ten ánimo! Dios tiene un camino por donde tú puedes caminar haciendo su voluntad. Y ese camino, por difícil que sea, te llevará a la vida eterna. Recuerda, el mejor camino muchas veces no es el más fácil. ¡Pero siempre es el mejor! Es el mejor camino para el bien de la sociedad; es el mejor camino para el bien del pueblo de Dios; es el mejor camino para el bien de la generación que nos sigue; es el mejor camino para los hijos que se encuentran en medio de la confusión que muchos han creado; y ¡es el mejor camino para todos! Por favor, escoge el mejor camino. No adoptes el criterio de los necios que rechazan el mejor camino sólo porque es más difícil que el camino que les lleva directo al infierno.


Si tú decides que vas a dejar atrás la "cultura de indiferencia" a lo que Dios dice y vas a empezar a ponerle atención a Dios, te aseguro que no serás ni el primero ni el único en escoger el mejor camino en lo que se relaciona con este tema. En el Antiguo Testamento, en Esdras 9 y 10, el pueblo de Dios vivía bajo leyes matrimoniales bastante diferentes de las que Jesús nos ha dado a nosotros. Sin embargo, ellos habían fracasado como lo han hecho muchos en la actualidad. No obstante, según Esdras 9 y 10, ellos fueron capaces de dejar atrás su "cultura de indiferencia" y se aferraron a Dios. Estas personas lloraron amargamente. Además, todos ellos se postraron delante de Dios y confesaron sus pecados. Todos allí sintieron mucho temor a causa del asunto tan serio en que se habían metido. Y allí mismo ellos hicieron un pacto con Dios para obedecerle a pesar del precio que tuvieron que pagar por hacerlo. ¿Qué hicieron? En este caso ellos despidieron a las mujeres extranjeras que habían tomado por esposas, contrario a las leyes de Dios. Y así apartaron de sí el ardor de la ira de Dios (véase Esdras 10.14).


"Por favor, Dios, ¡ten misericordia de nosotros! Hemos pecado tan gravemente como Israel en Esdras 9 y 10. Confesamos que no hemos hecho caso a tu clara dirección en el Nuevo Testamento. Confesamos que nos hemos enredado completamente en una enorme masa de confusión matrimonial. ¡Hemos traicionado a nuestros hijos! Y frente a las advertencias dadas por tu Hijo Jesucristo y tus santos apóstoles, nosotros hemos persistido en nuestra rebeldía. Por favor, Dios, ¡ten misericordia de nosotros! Ayúdanos a arrepentirnos de nuestra rebeldía y a dejar de pecar para que tú puedas librarnos de las garras de la inmoralidad."


Estimado amigo, aún hay esperanza para el actual pueblo de Dios. Levantémonos y hagamos pacto con nuestro Dios que jamás escogeremos el camino que nos convenga a nosotros, sino que continuaremos en el que él nos ha trazado.


-- Rodney Q. Mast


CONSEJERIA BIBLICA E

\"HONRROSO SEA EN TODOS EL MATRIMONIO,.....\"(Hebreos 13:4)

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